Una pareja de pingüinos gais secuestra a un polluelo en un zoológico de Dinamarca

Moisés B. Martínez

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Pingüinos en el Zoo de Odense / Zoo de Odense


Una pareja de pingüinos gay "secuestró" a un polluelo en el zoológico de Odense, en Dinamarca, mientras los padres de la cría iban a nadar, según una guarda del zoológico.


La guarda, Sandie Hedgegard Munck, dice que los pingüinos gays querían ser padres y probablemente pensaron que la madre y el padre del polluelo estaban siendo negligentes, según la emisora danesa DR.


"Los padres desaparecieron, y la cría fue simplemente secuestrada", dice Munck, señalando que cree que la negligencia fue por parte del padre de la pareja de pingüinos heterosexual.


"Sé que la hembra es muy cuidadosa con el niño, y también es muy agresiva con los amantes de los animales si nos acercamos demasiado al polluelo", explica Munck . 


"Creo que la hembra había salido a bañarse, y luego había sido el turno del macho de cuidar al niño. Puede que se haya ido y la pareja [gay] haya pensado:'Es una pena, nos lo llevamos'".


El zoológico iba a dejar que los pingüinos gays se quedaran con el bebé si los padres no venían a buscarlo, pero, al cabo de un día, se enfrentaron a la pareja gay y el bebé fue devuelto a sus padres biológicos.


La "lucha" de los pingüinos fue grabada por una cámara y publicada en Facebook por el zoológico de Odense.


Después de observar la naturaleza cariñosa de la pareja gay, Munck le dijo a la RD que decidió darles una segunda oportunidad de ser padres. Les dio a los dos pingüinos machos un huevo de una pingüina hembra que no podría cuidar de él, según señala 'NBCNews'.


No es la primera vez que los pingüinos gays aparecen en las noticias. En 2004 -en un artículo titulado 'Love That Dare Not Squeak Its Name'- 'The New York Times' publicó un artículo sobre Roy y Silo, una pareja que comenzó su relación en 1998 en el Central Park Zoo de Nueva York.


El personal del zoológico observó a los pingüinos machos que participaban en rituales de apareamiento, incluyendo entrelazando sus cuellos y compartiendo llamadas de apareamiento entre ellos.


También se observó a la pareja intentando eclosionar una roca como si fuera un huevo, lo que llevó al zoológico a darle a la pareja su propio huevo, el cual eclosionó con éxito y fue llamado "Tango". Su historia se convirtió en un libro infantil en 2005 titulado "Y el tango hace tres".

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