Esta es la historia de siete chavales que volvieron a la vida tras permanecer muertos durante horas

Moisés B. Martínez

Un grupo de siete niu00f1os cayu00f3 en agua fru00eda y sus corazones dejaron de latir durante unas horas, pero todos sobrevivieron.


En 2011, una salida didáctica de una escuela de Dinamarca acabó en tragedia. Un grupo de siete niños cayó al agua helada y sus corazones dejaron de latir durante unas horas. Pero todos sobrevivieron.


La 'BBC' habló con Katrine y Casper, ahora adolescentes, sobre lo que recuerdan de ese día y de esa experiencia extrema. También recogió los testimonios del rescatador y del médico del hospital de Copenhague que los "resucitó". Son testimonios de un caso muy raro de supervivencia que la televisión británica recuerda ahora en el documental "Back to the Death".


Todo sucedió en el fiordo de Praesto, en Dinamarca, donde el mar entra en la tierra y crea una ensenada.


"Hacía mucho frío, todo helado y el agua estaba congelada", recuerda Katrine en el lugar donde ella y 12 de sus compañeros de clase fueron de excursión. Y mirando el agua, no puede contener sus lágrimas. 


"Hacía mal tiempo. Había mucho viento. La barca giró en medio del mar y toda la gente cayó al agua", describe Casper.


"Me quedé debajo del barco y cuando llegué a la superficie, comenzó la pesadilla", añade Katrine, "todo el mundo gritaba y todo parecía irreal. La maestra dijo que teníamos que nadar, de lo contrario moriríamos".


El agua estaba a 2 grados centígrados y los niños estaban a cientos de metros de tierra firme.


"No sabía nadar. Uno de mis amigos intentó ayudarme. Pero después de un tiempo estaba clínicamente muerto debido a la baja temperatura del agua", cuenta Casper. Su corazón se detuvo. Fue uno de los siete niños que técnicamente murieron en aquel accidente.


Katrine, siete chavales que volvieron de la muerte


Katrine nadó. Con una hipotermia severa, logró llegar a la orilla. Intentó buscar ayuda, pero se perdió en el bosque. "Era muy difícil porque no tenía fuerza en las piernas. Y siempre me estaba cayendo. Ahí fue cuando pensé, 'de acuerdo, me voy a morir'", confiesa la adolescente. "Fue entonces cuando vi a un hombre. Doy gracias a Dios por ello. ¡Y cuando lo vi, grité tan fuerte!".


Steen Barnung, socorrista que llegó a Praesto en el helicóptero que transportó a las víctimas al hospital, no puede olvidar aquel día. "Cuando aterrizamos el helicóptero, un hombre corrió hacia nosotros y repitió las mismas palabras: 'Todos están muertos. Están todos muertos. Están todos muertos'".


Cuando llegaron los médicos, los niños habían permanecido clínicamente muertos durante dos horas.


"Estaban congelados. Cuando se está tan frío como estaban sabemos que es posible resucitarlos. Están muertos, pero no realmente muertos. Todavía tenemos una oportunidad", explica el doctor Michael Jaeger Wansche, del Rigshospitalet, un hospital de casos graves de Copenhague, donde se atendió a los niños.


El estado de hipotermia severa que detuvo el corazón de los niños también redujo su metabolismo (funcionamiento del organismo). En otras palabras, los órganos pueden funcionar de nuevo si se calientan.


"En ese momento pensamos en calentar la sangre un grado cada diez minutos", revela Michael Jaeger Wansche. Seis horas después del accidente, los corazones empezaron a latir de nuevo. "Casper estaba a 17,5 grados cuando resucitó. Reanudó su ritmo cardíaco normal alrededor de los 26 grados".


"Esto fue un gran avance. Sin embargo, cuando hay privación de oxígeno en el cerebro, dos millones de células cerebrales mueren cada minuto", señala. "La principal preocupación era el cerebro. ¿Se recuperarán estos pacientes?".


"Mi padre tomó algunas fotos mientras yo estaba en el hospital", dice Casper, mostrando una imagen en su teléfono móvil. Estaba acostado en la cama del hospital, lleno de tubos y rodeado de máquinas, es decir, la máquina que le ayudaba a respirar. "Es extraño verme tirado allí, prácticamente muerto".


Nadie sabía si los niños acabarían con daño cerebral. Después de varios días, Casper y los demás se despertaron.


"No vimos ninguna anomalía en los exámenes de sus cerebros. Y eso es fantástico", comenta el doctor Michael Jaeger Wansche. "Es el mayor número de víctimas de hipotermia que hemos logrado resucitar al mismo tiempo. Y con un 100% de supervivencia".


"Cuando casi mueres, es un poco diferente [la vida]..." confiesa Katrine. "Mentalmente, a veces tengo fallos. La peor parte es quizás cuando estoy en la escuela, porque no puedo memorizar bien las cosas. Aprendí lo que es importante y lo que no lo es. Por lo que vale la pena luchar. Estoy muy contenta de estar viva".



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