jueves, 21 de octubre de 2021

La Guirlande y la presencia de la flauta en la música española del XVIII

Pablo Rodríguez Canfranc

Cristal Bello

La Guirlande


Guirlande


No son pocos los esfuerzos dedicados hoy en día dedicados a sacar a la luz la riqueza del patrimonio musical histórico español, una disciplina que, a diferencia de lo ocurrido con la literatura o las artes plásticas, llegó a quedar relegada al olvido, hasta el punto de que parece que en nuestro país no fue compuesta música digna de interés antes del siglo XIX. El ensemble La Guirlande se suma a esta tendencia de recuperación de los sonidos de la España antigua en sus repertorios en directo, y ahora también con la grabación Cristal Bello.


A través de este disco, el grupo que dirige Luis Martínez Pueyo ha querido reflejar la música sacra de las capillas musicales de España y el México virreinal de la primera mitad del siglo XVIII. De esta forma, La Guirlande ha puesto en relieve las composiciones de músicos españoles cuyos nombres han quedado relegados a un segundo plano por la historia, excepto en el caso de José de Nebra presente a través de su Sonata de 8º tono, como son Ignacio Jerusalem y Stella, Jaime Casellas, Francisco Hernández Illana, Pietro Antonio Locatelli y Juan Martín Ramos.


El hilo conductor que va enhebrando las distintas piezas de este trabajo es la presencia de la flauta, un instrumento que se iba abriendo paso en las capillas musicales de la época, y que en algunos casos protagoniza y en otros acompaña las creaciones de los músicos seleccionados.Y es que la música que acompaña la llegada de los Borbones al trono español se halla en plena revolución italianizante, y dentro de la influencia que llega del exterior, destaca la de la flauta napolitana, una tendencia con entidad propia.


Las creaciones para flauta de compositores como Francesco Mancini, Domenico Sarro,  Leonardo Leo, Leonardo Vinci o Nicola Porpora, fueron introduciéndose con éxito en nuestro país, y, poco a poco, acabaron siendo imitadas por los músicos locales. El repertorio napolitano de flauta barroca tiene rasgos propios frente a lo que se hacía en otras partes de Italia. Como indica Ines de Avena (Dolce Napoli: Approaches for performance, 2015), aunque aparentemente no se aprecian diferencias, un análisis pormenorizado desvela “los muchos giros y sorpresas armónicas, el arraigo profundo del contrapunto, el tratamiento especial de la melodía bordada con appoggiaturas, la igualdad entre canto y basso, y el dramatismo efectista que transpiran prácticamente todas las piezas”. Gran parte de estos compositores fueron además autores de óperas de éxito.


La conexión de este disco con el México virreinal viene especialmente a través del italiano Ignacio de Jerusalem y Stella, que fue nombrado maestro de capilla de la catedral de México en 1750, donde compuso una extensa obra -una opus con más de trescientos títulos-, conocida ampliamente en América, pues aparte de en la mexicana, hay obras suyas en la catedral de Guatemala y en Santa Bárbara, California. Este trabajo presenta su aria para flauta a solo con violines y bajo, Cristal bello, y sus Versos de Segundo Tono. Los versos o versillos para órgano son breves improvisaciones o composiciones que solían ejecutarse en sustitución de uno o varios versos de un salmo, himno, cántico u otro texto perteneciente a la Liturgia de las Horas.


Procedente del Museo Nacional de Antropología e Historia de México, también está incluida la Sonata para flauta y continuo en sol menor Op. 2  nº 6 de Pietro Antonio Locatelli, creador italiano y virtuoso del violín, quien, sin embargo, compuso doce sonatas para flauta. Por otra parte, el catalán Jaime Casella, maestro de capilla de la catedral de Toledo entre 1733 y 1762, está presente en el disco a través de Inmenso Amor.Tono a Solo con flauta al Santísimo Sacramento. Los tonos -tanto humanos como divinos, es decir, sacros- fueron un género en boga en la España del siglo XVII, que a lo largo del siglo siguiente van derivando a tonada y tonadilla.


Francisco Hernández Illana fue maestro de capilla de la catedral de Astorga y de la de Burgos, y su influencia de la música italiana queda reflejada en sus cantadas al Santísimo, como la incluida aquí, Erizada la noche con la nieve. Las cantadas eran la adaptación a las formas españolas de las cantatas italianas, que introducen en la música sacra las formas innovadoras del aria y el recitativo (aquí llamadas area y recitado). Finalmente, del compositor Juan Martín, que pasó su vida vinculado a la Catedral de Salamanca, como organista y más tarde como maestro de capilla, el disco  presenta la cantada Sígueme pastor.



La Guirlande, acompañados de la voz de Alicia Amo, nos ofrece una aproximación muy rica en matices a la luminosidad y grandeza de esa música de transición, impulsada por la modernidad transformadora que llegaba de Europa. 

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