La amenaza de un corralito financiero si Puigdemont proclama la independencia

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Corralito cataluna

Corralito: congelación de cuentas y límite de retiradas de efectivo



La tensión en Catalunya sigue creciendo con la amenaza -cada vez más disipada- de que el Gobierno de la Generalitat acabe por optar por una declaración unilateral de independencia (DUI).


El Tribunal Constitucional (TC) ha suspendido de forma cautelar el pleno ordinario excepcional del lunes 9 de octubre, en el que se pretendía presentar los análisis de los resultados del referéndum ilegal del pasado 1-O y su aplicación en base a la también suspendida ley del referéndum.


Por el momento, la intervención del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se traslada al martes 10 de octubre. ¿Para proclamar la DUI? ¿Tendrá en cuenta lo que ha dicho al Finanacial Times el expresidente Artur Mas? -que Catalunya no está preparada para una “independencia real”; palabras que su equipo se apresuró a matizar horas después-.


Pase lo que pase en las próximas horas, la incertidumbre entre los que viven en Catalunya no deja de crecer. Y más con el aluvión de empresas que están decidiendo trasladar sus sedes fuera de la Comunidad. Una decisión que irá en aumento tras el decreto ley del Gobierno de Rajoy que lo facilita.


Una de las cosas que más preocupan es la amenaza de un posible corralito.


Ante una hipotética independencia de Catalunya, serían inevitables la devaluación del dinero catalán y un corralito financiero. Y la ciudadanía empieza a preocuparse. La mayoría de entidades bancarias están contactando con sus clientes para llamar a la calma.


Los bancos catalanes ya han empezado a trasladar sus sedes fuera de Catalunya, como Caixabankel Sabadell. Por ahora un gesto más bien simbólico.


Pero es una decisión que, en caso de una DUI, les permitiría seguir en el euro y contar con la liquidez del Banco Central Europeo (BCE) en caso de que independencia.


¿Pero qué pasaría con los ahorradores? Con los bancos con sede en territorio español todos estarían cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos -hasta 100.000 euros-.


Junquerasipuigdemont


Si Cataluña saliese del euro, necesitaría una nueva divisa. Esa nueva moneda sufriría una fuerte devaluación por mucho que el nuevo Banco Central catalán -que también sería necesario crear- hiciese lo posible para evitarla.


Deuda, problemas de financiación, fuga de capitales y recesión serían los ingredientes para la insostenibilidad económica de una Catalunya independiente.


Con una nueva divisa catalana, los depósitos se redenominarían a esta nueva moneda y perderían valor. El efecto previo sería el intento de la ciudadanía de sacar su dinero.


UN CORRALITO


Para evitar la fuga de capitales, el gobierno de la hipotética Catalunya independiente no podría hacer otra cosa que establecer un corralito: congelación de las cuentas y establecimiento de un límite de retiradas de efectivo -como pasó en Grecia o Chipre-. Este escenario afectaría a todas la cuentas domiciliadas en Catalunya.


La independencia significaría la salida del euro y de la Unión Europea, por lo que los tipos de interés subirían, encareciendo préstamos e hipotecas.


A la espera de nuevos movimiento por parte de la Generalitat, el escenario descrito no deja de ser una hipótesis. 


El Gobierno de Mariano Rajoy llama a la calma. El ministro de Economía, Luis de Guindos, asegura que los ahorradores no tienen de qué preocuparse, que todo está bajo control. Lo mismo dijo unos días antes de la venta del Banco Popular.


“El Gobierno va a actuar con los instrumentos y los tiempos adecuados. No tienen nada que temer”, aseguraba el pasado miércoles. 

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