El Cancionero de la Colombina y la grandeza cultural de la Sevilla de la era del Descubrimiento

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Estamos de enhorabuena, puesto que Accademia del Piacere -uno de los consorts de música antigua más renombrados de nuestro país- ha abordado una grabación basada en piezas del Cancionero de la Colombina, verdadera joya de la música renacentista española. El conjunto que lidera el violagambista Fahmi Alqhai se caracteriza por la calidad, la fidelidad y el cuidado con el que interpreta los repertorios compuestos por la música española de los siglos XVI, XVII y XVIII. Y, en el caso de Colombina, sacan todo el brillo y el esplendor que yace en las composiciones de esta recopilación de canciones que con bastante probabilidad fueron gestadas en la segunda mitad del siglo XV. 

 

El denominado Cancionero de la Colombina es un libro de música que adquirió para su nutrida biblioteca particular -hablamos de unos 15 000 volúmenes- Hernando Colón, el segundo hijo del famoso almirante, en 1534. Consta de 95 obras y se conserva en la Biblioteca Colombina de la catedral de Sevilla. Probablemente el manuscrito tuvo su origen en la capilla musical del duque de Medina Sidonia, y es reflejo del esplendor cultural de la Sevilla de la época del Descubrimiento.

 

El nombre más antiguo que figura en el documento es el del compositor Johannes Ockeghem, que escribió entre 1450 y 1480, y que fue seguidor de la técnica de Dufay y Binchois, y maestro del grandísimo Josquin des Prés. La conclusión a la que llegan los estudios sobre este cancionero es que puede tratarse de una recopilación realizada en las tres últimas décadas del siglo XV de obras que ya eran antiguas en ese momento, probablemente procedentes de la primera mitad del siglo, puesto que incorpora poemas de Juan de Mena y de Juan Rodríguez del Padrón, que son compositores de los reinados Juan II y Enrique IV de Castilla. Los músicos más recientes que aparecen en el compendio pertenecen a la primera época del reinado de los Reyes Católicos.

 

Atendiendo a su contenido, en el Cancionero de la Colombina predomina el género de la canción, 40 en total, frente al villancico, que suman 30. Por el contrario, el Cancionero musical de Palacio -una recopilación algo posterior en el tiempo- incluye una proporción de canciones muy reducida en relación a los villancicos (52 frente a 426). A las piezas anteriores hay que sumar un romance, Olvida tu perdiçión, dos ensaladas en español y una en francés, además de nueve himnos sagrados y cuatro fragmentos de misa.

 

 

 

Más de la mitad de las piezas de esta recopilación sevillana no llevan firma, y, de las que sí la llevan, las más abundantes con diferencia corresponden a Juan de Triana, que es un nombre que aparece hasta veinte veces como autor. Cantor y racionero de la catedral de Sevilla durante la segunda mitad del siglo XV, en 1478 recibió permiso del cabildo para asistir a las misas solemnes celebradas en el palacio sevillano de los duques de Medina Sidonia, algo que puede justificar la omnipresencia de su obra en el manuscrito.

 

Accademia del Piacere ha seleccionado quince temas para la grabación para reflejar fielmente la riqueza y frescura de esta obra renacentista, que aúna influencias borgoñonas, franco flamencas e italianas con las castellanas, combinando aires tradicionales con otros cortesanos. A este respecto, el musicólogo Jacinto Torres afirma que este cancionero recoge una buena  porción  de obras  de  claro estilo flamenco, pero ahora ya mucho mejor “asimilado” que en recopilaciones anteriores, como el Cancionero de Segovia,  y además con texto castellano. 

 

Como expresa Fahmi Alhai, el director del conjunto sevillano, el Cancionero de la Colombina nos ofrece una panorámica de lo que podía haber sido una velada musical en el palacio de los duques de Medina Sidonia.

 

Los temas que centran las composiciones son el amor, la devoción y la burla, lugares comunes en gran parte de las piezas de los cancioneros de la época. El amor concebido en el sentido cortés de la Edad Media como eje temático en torno a la dicotomía “placer-dolor” y, de forma más existencial, como “vida y muerte”. Los títulos de muchas de las canciones son bastante ilustrativos al respecto, como estas que están incluidas en el disco: Con temor bivo ojos tristes (Juan de Triana) , Nunca fue pena mayor (Juan de Urrede) o  Pues con sobra de tristura (Enrique).

 

Para este proyecto Fahmi Alqhai ha contado con los miembros habituales de Accademia del Piacere, como son Rami Alqhai y Johanna Rose (violas da gamba), Javier Núñez (órgano positivo) y Pedro Estevan (percusión). Además de los anteriores, han intervenido los siguientes instrumentistas: Carles Blanch (vihuela), Marta Graziolino (arpa), Jacobo Díaz Giráldez (chirimía), David García (sacabuche) y Luis Castillo (bajón). Por último, el disco incluye las voces de Alena Dantcheva, Gabriel Díaz, Ariel Hernández, Jesús García y Javier Cuevas.

 

Es esta una iniciativa que nos devuelve la riqueza del patrimonio musical español del primer Renacimiento, y que desmiente esa creencia tradicional -por suerte cada vez menos extendida- que afirma que no existió prácticamente música polifónica en nuestro país hasta la llegada a la península de los músicos flamencos que trajo consigo el rey Felipe el Hermoso. 

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