La historia habla: El Parlamento de Catalunya desvela sus secretos
El día de puertas abiertas, el Parlamento de Catalunya se transforma en una genuina máquina del tiempo.
Al cruzar su umbral, el visitante no solo ingresa en un edificio institucional; se zambulle en el pasado, aterrizando, quizás, en el año 1932. En sus escalinatas, casi se siente la presencia de los testigos de la primera sesión, los políticos que forjaron la Catalunya moderna.
Sin embargo, en lugar de observadores políticos y corresponsales, los protagonistas y testigos principales son los propios ciudadanos. Este día es mucho más que una simple jornada de puertas abiertas: es una lección magistral de historia y la oportunidad de acceder a detalles que a menudo escapan a los medios. Es el momento en que las habituales tensiones y debates dan paso al relato épico sobre el destino y las múltiples vidas de este singular palacio.
Las leyendas del pasado
Entre los visitantes se encuentran tanto los apasionados por la historia política catalana como aquellos cautivados por su arquitectura única, sus opulentos interiores y las leyendas del pasado. Este recorrido guiado de casi dos horas, enriquecido con material audiovisual y documentos históricos, ilumina el camino del parlamentarismo en Catalunya y la trayectoria camaleónica del propio edificio.
El Palacio con el sello de la historia
La vida del edificio es un espejo de la historia de Catalunya, marcada por profundas transformaciones. Originalmente, fue concebido como el Arsenal de la fortaleza de la Ciutadella, erigida entre 1716 y 1748. En 1869, fue cedido a la ciudad por el general Prim para convertirlo en parque público.
Tras la Exposición Universal de 1888, el arquitecto Pere Falqués lo restauró minuciosamente con la intención de convertirlo en residencia de la familia real.
Falqués abrió balcones, decoró la fachada con esgrafiados y transformó el patio central en una escala de honor de mármol, adornando salas interiores para crear un salón del trono y un salón de fiestas. Destacan los detalles ornamentales, inspirados en la Ópera de París: escudos, herrajes y artesonados de gran riqueza.
Finalmente, la reina regente María Cristina declinó la cesión. Así, en 1900, el edificio fue destinado a Museo Municipal de Arte. Para acoger las colecciones, se añadieron las dos alas laterales, inauguradas en 1915.
El cambio definitivo llegó en 1932, tras la proclamación de la Segunda República. Una reforma lo adaptó para albergar el Parlamento de Catalunya, convirtiendo el antiguo salón del trono en el emblemático Salón de Sesiones y las salas de ocio en las Salas de Pasos Perdidos. Fue entonces cuando el escudo de los Borbones fue sustituido por el de Catalunya .
Tras la Guerra Civil, el edificio se convirtió en cuartel y luego en Museo de Arte Moderno. Recuperó su función parlamentaria con la llegada de la democracia, celebrando su primera sesión el 10 de abril de 1980. En 2004, con el traslado del Museo, el edificio se dedicó por completo a su función legislativa. El 11 de septiembre de 2012, se recuperó un gesto histórico al colocar de nuevo el emblema de la Generalitat de Catalunya sobre el escudo de Felipe V en la fachada principal.
Tras la Guerra Civil, el edificio se convirtió en cuartel y luego en Museo de Arte Moderno. (Foto Nicolas Sokolov,Catalunya Press)
La elegancia de las detalles(Foto Nicolas Sokolov,Catalunya Press)
Elegancia y detalle
El edificio, cuyo nombre oficial es Palacio, irradia nobleza en cada rincón. Los visitantes no apartan sus cámaras ni sus ojos del techo, y es que la cervicalgia es un riesgo real ante tanta belleza. La opulencia del decorado, el juego de estilos, los intrincados dibujos y las yeserías son fascinantes.
En el Salón de Sesiones, lo que fue en su día el salón del trono, el público observa cada asiento con detenimiento. Las grandes columnas de mármol con capiteles jónicos de bronce sostienen el entablamento.
La iluminación es espectacular: sus tres imponentes lámparas de araña son verdaderas joyas artísticas. Otro detalle que llama la atención es el antiguo reloj que preside la sala, un símbolo de que el valor reside en la historia y en la perdurabilidad, más allá de la modernidad.
Las Salas de pasos perdidos, gemelas y majestuosas, están conectadas por el crucero central bajo la cúpula.
Destaca el Salón Rosa, bautizado así por sus pilares de mármol rosado, y el Salón Gris. El Salón de los Candelabros, por su parte, impresiona con sus ocho grandes candelabros y una bóveda decorada con casetones y figuras alegóricas en trompe-l'oeil.
Incluso el patio, cubierto por Falqués, alberga una monumental escalera de mármol con una claraboya de vitrales que, en un hermoso tributo a los antiguos pescadores de la Ribera, incluye sutiles siluetas de peces.
Una conquista histórica : el rol de la mujer
Uno de los momentos más reveladores de la visita es el relato sobre el derecho al voto y la participación de las mujeres. La información sobre la ausencia total de diputadas en las primeras asambleas invita a una profunda reflexión. El guía subraya cómo aquella equiparación de derechos, que en el siglo pasado parecía compleja, ha triunfado.
Hoy, el Parlamento de Catalunya es uno de los pocos en el mundo que presume de una mayoría de representación femenina, un motivo de especial orgullo.
El contacto inesperado
Para culminar la experiencia, se permite a los invitados fotografiarse junto a la bandera, un lugar habitual para las delegaciones, y se proyectan metrajes de la crónica de las primeras sesiones. Es inevitable sentir que Lluís Companys y Francesc Macià estarían hoy aquí, junto a los visitantes, orgullosos de que su obra parlamentaria sigue viva y determinando la vida de millones de catalanes.
Seguramente, esta visita guiada también entrará en los archivos de la historia del Parlamento para las futuras generaciones.(Foto Nicolas Sokolov,Catalunya Press)
Y aunque hoy no hay sesiones oficiales ni debate de iniciativas, a los asistentes les esperaba un encuentro singular. Aquellos a quienes solo habían visto por televisión, saludaban personalmente a los visitantes. Durante esta jornada estuvieron presentes el presidente del Parlamento, Josep Rull, y los secretarios primero y segundo de la Mesa, Glòria Freixa y Juli Fernàndez, saludando a los asistentes. Muchos aprovecharon la oportunidad para solicitar una fotografía con sus representantes.
Seguramente, esta visita guiada también entrará en los archivos de la historia del Parlamento para las futuras generaciones.
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