Un estudio desvela que el estrés crónico y las dolencias modernas son consecuencia de un desajuste evolutivo

Una investigación revela que el ritmo acelerado de la industrialización supera la capacidad adaptativa humana, lo que provoca numerosos problemas de salud, desde el estrés crónico hasta enfermedades inflamatorias.

|
Dolencias de la vida moderna   Getty Images
Dolencias de la vida moderna - Getty Images

 

Un reciente estudio internacional dirigido por antropólogos evolucionistas sugiere que la vida moderna, con sus entornos industrializados y urbanos, ha superado la capacidad de adaptación biológica de los seres humanos. Según los investigadores, esta desconexión entre nuestra biología ancestral y los modernos estilos de vida está siendo la causa de muchas de las enfermedades y dolencias que afectan a las sociedades actuales. Los problemas de salud más comunes, como el estrés crónico, las enfermedades autoinmunes y los trastornos reproductivos, se explican en gran medida por esta incompatibilidad.

 

La evolución humana frente a la vida industrial

A lo largo de cientos de miles de años, los seres humanos se adaptaron a un entorno natural como cazadores-recolectores, que requería gran movilidad y capacidad de respuesta rápida ante situaciones de estrés. En ese contexto, el estrés era breve y resolvible: "En nuestros entornos ancestrales, estábamos bien adaptados para afrontar situaciones de estrés agudo, ya fuera para evadir o enfrentarnos a los depredadores. El león aparecía de vez en cuando y había que estar preparado para defenderse o huir. Lo fundamental es que el león se alejase de nuevo", explica Colin Shaw, líder de la investigación en la Universidad de Zúrich.

Sin embargo, la revolución industrial, en pocos siglos, transformó radicalmente el entorno humano. Las ciudades modernas están plagadas de fuentes constantes de estrés: contaminación acústica, luz artificial, vida sedentaria, alimentos procesados y la presión social de las redes. Estos factores, según los investigadores, activan los mismos sistemas biológicos que se usaban para escapar de un depredador, pero sin la resolución natural del peligro. "Nuestro cuerpo reacciona como si todos estos factores de estrés fueran leones," afirma Daniel Longman, coautor del estudio en la Universidad de Loughborough.

 

Estrés constante sin alivio

En la actualidad, los humanos se enfrentan a un estrés continuo, pero la respuesta fisiológica es la misma que cuando nuestros ancestros lidiaban con depredadores, lo que genera un agotamiento constante del sistema nervioso. "Ya sea una discusión difícil con el jefe o el ruido del tráfico, el sistema de respuesta al estrés funciona igual que si uno se enfrentara a leones uno tras otro. En consecuencia, se produce una respuesta muy intensa del sistema nervioso, pero no hay recuperación", explica Longman.

Este tipo de estrés crónico, sin resolución, tiene efectos devastadores en la salud. La exposición continua a estos factores está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos, disfunciones del sistema inmunológico y problemas mentales como la ansiedad y la depresión.

 

Un impacto biológico negativo

Los autores del estudio subrayan que este desajuste entre el entorno natural y el industrial está afectando la evolución humana de manera perjudicial. "Desde la Revolución Industrial, la adaptación biológica no ha podido seguir el ritmo del cambio tecnológico y ambiental," señala Shaw. La rápida transformación del entorno urbano y los cambios en los estilos de vida están provocando lo que los investigadores describen como una "incompatibilidad evolutiva".

El descenso global en la fertilidad, el aumento de enfermedades inflamatorias crónicas y el deterioro de la salud reproductiva son algunos de los signos de este desajuste. "Existen claros indicios de que los entornos industriales están teniendo un impacto negativo en nuestra biología," afirman los científicos, quienes apuntan a factores como los pesticidas, los microplásticos y la contaminación ambiental como los principales culpables.

 

La solución: un cambio cultural y ambiental

Dado que la evolución biológica es un proceso extremadamente lento, los investigadores proponen una solución que no depende de una adaptación genética rápida, sino de un cambio cultural y ambiental. "Para abordar este desajuste, debemos replantear nuestra relación con la naturaleza y diseñar entornos más saludables y sostenibles," propone Shaw. Esto incluye la creación de ciudades más resilientes y espacios naturales regenerados que permitan a los seres humanos reconectar con el entorno.

Además, el estudio sugiere que los responsables de las políticas urbanísticas y de salud deben tener en cuenta el impacto de los estímulos urbanos en la fisiología humana. "Nuestra investigación puede identificar qué estímulos afectan más a la presión arterial, la frecuencia cardíaca o la función inmunológica," comenta Shaw. Con este conocimiento, los gobiernos y diseñadores urbanos pueden crear espacios más saludables para sus ciudadanos, mientras que al mismo tiempo se promueve el contacto regular con la naturaleza.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
AHORA EN LA PORTADA
ECONOMÍA