Un estudio pide políticas estructurales para combatir el racismo entre jóvenes en Catalunya

El trabajo se presentó durante la jornada “Joves, racialització i resistències: experiències de racisme a Catalunya”, celebrada en el Museu d’Història de Catalunya

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Racismo 07052018
El racismo se está colando entre la sociedad catalana/ Foto de archivo Ep

 

Un estudio impulsado por la Agència Catalana de la Joventut concluye que combatir el racismo en Catalunya requiere un cambio de paradigma en las políticas públicas, pasando de medidas centradas en la gestión de la diversidad a estrategias estructurales y proactivas contra el racismo. El informe, titulado Racisme i joventut a Catalunya. Un análisis cualitativo desde la perspectiva interseccional, recoge las experiencias de jóvenes racializados y analiza cómo se manifiesta la discriminación en diferentes ámbitos de su vida.

El trabajo se presentó durante la jornada “Joves, racialització i resistències: experiències de racisme a Catalunya”, celebrada en el Museu d’Història de Catalunya, donde especialistas y representantes institucionales debatieron sobre los retos que afronta la juventud en relación con el racismo.

La investigación se basa en entrevistas y grupos de discusión realizados en distintos puntos del territorio con 53 jóvenes racializados de entre 16 y 30 años, así como con seis personas expertas vinculadas a administraciones públicas y entidades sociales.

El racismo como fenómeno estructural

El análisis concluye que el racismo en Catalunya no se limita a actitudes individuales aisladas, sino que afecta de forma estructural a múltiples ámbitos de la vida social. Según los testimonios recogidos, las personas jóvenes racializadas detectan discriminación en ámbitos como la educación, el acceso al empleo, la vivienda o la atención sanitaria.

El informe señala también prácticas como la segregación escolar, orientaciones académicas condicionadas por prejuicios o dificultades para acceder al mercado laboral, así como situaciones de perfilación racial en controles policiales.

 

 

 

 

Estas experiencias generan consecuencias emocionales y sociales relevantes. Entre ellas aparecen sentimientos de frustración, miedo o agotamiento, que pueden derivar en estrés racial crónico y afectar a la autoestima y la salud mental de las personas afectadas.

El estudio también identifica una brecha en la percepción de ciudadanía y pertenencia entre los jóvenes racializados, que en muchos casos consideran que los derechos formales no siempre se traducen en igualdad real de oportunidades.

La secretaria de Cicles de Vida i Ciutadania del Departament de Drets Socials i Inclusió, Teresa Llorens, destacó durante la presentación que reconocer el racismo como un problema estructural es un paso necesario para combatirlo. En su intervención subrayó la responsabilidad de las instituciones públicas de impulsar cambios que permitan avanzar hacia una sociedad más inclusiva.

Estrategias de los jóvenes para afrontar la discriminación

El estudio también analiza las estrategias que utilizan los jóvenes para afrontar situaciones de racismo. Entre ellas destaca el camuflaje identitario, una práctica que consiste en modificar la apariencia o la conducta para evitar conflictos en determinados entornos, aunque con un elevado coste emocional.

Otra estrategia habitual es la creación de espacios de apoyo comunitario y familiar, donde los jóvenes encuentran redes de confianza para compartir experiencias y reforzar su bienestar emocional.

A medida que aumenta la conciencia sobre la discriminación, algunos jóvenes optan por estrategias más visibles, como denunciar situaciones de racismo, establecer límites o visibilizar experiencias en redes sociales. Sin embargo, la denuncia formal suele ser poco frecuente, en parte por la dificultad para demostrar los hechos, la desconfianza en el sistema o el temor a represalias.

Propuestas para la acción institucional

A partir de las evidencias recogidas, el informe plantea varias recomendaciones dirigidas a las administraciones públicas. Entre ellas destaca la necesidad de reconocer explícitamente el carácter estructural del racismo para diseñar políticas públicas más eficaces.

El estudio propone también avanzar hacia una mayor representación de personas racializadas dentro de las instituciones públicas, especialmente en puestos de responsabilidad y toma de decisiones.

Otra de las líneas de actuación planteadas es la implantación de programas de formación antirracista continuada para el personal de las administraciones, así como la creación de mecanismos de denuncia accesibles y seguros para las personas que sufran discriminación.

Además, el informe recomienda abordar de forma conjunta las distintas desigualdades que pueden amplificar las situaciones de discriminación, como el género, la religión, la situación administrativa o la orientación sexual.

El documento también destaca la importancia de reforzar las redes comunitarias y los espacios de autoorganización juvenil, considerados elementos clave para fortalecer la resiliencia y la capacidad de respuesta frente al racismo.

El estudio completo está disponible en el Observatori Català de la Joventut, donde se puede consultar íntegramente junto con el resto de investigaciones sobre juventud elaboradas por este organismo.

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