Ana Obregón publica un vídeo con IA de Aless Lequio abrazando a su hija y estallan las críticas
La actriz borra la publicación tras la avalancha de comentarios y reabre el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial
Las aplicaciones y plataformas de generación de imágenes y vídeos mediante inteligencia artificial son cada vez más realistas y accesibles, pero su uso sigue provocando intensos debates éticos. La última polémica la ha protagonizado Ana Obregón, tras publicar en Instagram un vídeo creado con IA en el que aparece su hijo fallecido, Aless Lequio, abrazando a su hija biológica, Ana Sandra.
Según explicó la propia actriz, el vídeo le habría sido enviado por otra persona. En las imágenes se recrea un encuentro imposible entre Aless, fallecido en 2020, y la niña, nacida mediante gestación subrogada y adoptada legalmente por la propia Obregón. La publicación iba acompañada de un texto cargado de emotividad:
“Gracias a quien me mandó este vídeo. Es tan hermoso como lleno de un dolor indescriptible. ¿Cómo puede haber belleza en tanto dolor? No he podido evitar compartirlo con vosotros”.
Sin embargo, el vídeo desató una oleada de críticas en redes sociales. Muchos usuarios expresaron su preocupación por la menor y por el uso de la imagen de una persona fallecida generada por inteligencia artificial. “Yo sufro por esa niña, porque está claro que esa mujer no está bien. Esa niña va a crecer con el trauma de lo del padre y que ella le hiciera referencia a cada segundo…”, escribía una usuaria. “Ufff, ya lo que le faltaba a esa pobre niña”, comentaba otra.
Ante la presión, Ana Obregón eliminó la publicación poco después, aunque la controversia ya se había viralizado. La reacción también ha reavivado el debate sobre los límites éticos del uso de la inteligencia artificial, especialmente cuando se recrea la imagen de personas fallecidas y se involucra a menores.
Además, la publicación contradice unas declaraciones recientes de la propia actriz. En su última entrevista en la revista ¡Hola!, donde aparecía junto a la niña, aseguró que a partir del próximo año dejaría de mostrar públicamente a su hija. “Mi niña no va a aparecer en ningún lado. Es bebé y dentro de muy poquito Anita no va a salir en ningún lado”, afirmó entonces.
El caso ha vuelto a poner sobre la mesa hasta qué punto la tecnología puede traspasar fronteras emocionales, legales y morales, y cómo su uso sin filtros puede generar un impacto profundo en la opinión pública.
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