Último adiós a Irene de Grecia: desvelan sus últimas voluntades

La princesa fallecida pidió descansar en Atenas junto a su familia y su hermana Sofía estuvo a su lado hasta el final

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Irene de Grecia con su hermana, la Reina Sofía, en un concierto solidario de Navidad La Música del Reciclaje de Ecoembes en el Gran Teatro Caixabank Principe Pio a 26 de Diciembre de 2024 en Madri
Irene de Grecia con su hermana, la Reina Sofía, en un concierto solidario de Navidad "La Música del Reciclaje" de Ecoembes en el Gran Teatro Caixabank Principe Pio a 26 de Diciembre de 2024 en Madrid (España). - EUROPA PRESS

 

La princesa Irene de Grecia, fallecida el jueves 15 de enero a los 83 años, deja tras de sí un emotivo legado de amor y discreción. Según ha recogido Lecturas, la salud de Irene se había deteriorado gravemente en los últimos años debido a una enfermedad neurodegenerativa, y los últimos meses de su vida estuvieron marcados por el cariño incondicional de su familia.

La hermana de Irene, la reina emérita Sofía, canceló todos sus compromisos y actos oficiales para permanecer junto a ella, cumpliendo la promesa que le hizo de niña: protegerla y acompañarla hasta su último momento. Esta cercanía no solo le proporcionó consuelo a Irene, sino que permitió a toda la familia despedirse con serenidad, cumpliendo con las últimas voluntades de la princesa griega.

El deseo de descansar en Tatoi

Una de las peticiones más claras de Irene era regresar a Atenas y descansar en el palacio de Tatoi, donde pasó parte de su infancia y vivió momentos felices junto a sus padres y hermanos. Allí reposarán también los restos de su padre, Pablo de Grecia, y de su madre, Federica, siguiendo la tradición familiar.

La princesa Irene, conocida cariñosamente como "tía Pecu" por los hijos de Sofía, nunca se casó, pero su vida estuvo siempre dedicada a los demás. Durante sus últimos años, quienes la conocieron de cerca fueron testigos de cómo pasó de cuidar a su hermana y a la familia a ser ella quien necesitaba apoyo y afecto constante.

Cuidados y compañía hasta el final

La atención médica y personal de Irene fue intensiva: médicos, cuidadores y especialistas espirituales acompañaron a la princesa en sus últimos meses. Las hijas de Sofía, Elena y Cristina, se involucraron personalmente en su cuidado, asegurándose de que la tía Pecu estuviera cómoda y tranquila, mientras su madre podía centrarse en el duelo.

Las apariciones públicas de Irene se habían vuelto cada vez más esporádicas y, en ocasiones, se la vio en silla de ruedas, siempre rodeada de familiares o personal de confianza. Este apoyo constante refleja no solo la estrecha relación con Sofía, sino también la profunda humanidad y generosidad que caracterizó toda su vida.

Emoción en Grecia y España

El fallecimiento de Irene ha provocado una ola de conmoción y respeto en Grecia y España. La Banda de Música y diferentes instituciones culturales han recordado su legado, destacando la discreción y el compromiso de la princesa con su familia y con los más necesitados.

El Ayuntamiento y la familia han organizado que sus funerales sigan la voluntad de Irene, adaptando la ceremonia a sus deseos y asegurando que descanse en el lugar que siempre consideró su hogar. La figura de Irene de Grecia permanecerá como un símbolo de amor fraternal, humildad y compromiso familiar, dejando un recuerdo imborrable para todos los que la conocieron.

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