“Lizzie”, un musical sobre los abusos sexuales y el desequilibrio mental (Gaudí)
La compañía Les Biaix presenta con ritmo de rock un inquietante espectáculo basado en hechos reales
Quién ha dicho que los espectáculos musicales han ser necesariamente comedias románticas cuyo hilo argumental sirva de excusa para enhebrar una conjunto de canciones de amor. El teatro musical es poliédrico y admite, como ocurre en la lírica grande, dramas tremendos que expresan con música las pasiones y los aspectos más conflictivos e incluso reprobables de la existencia humana. Con esta convicción Stevens Cheslik de Meyer, Alan Stevens y TinManer escribieron “Lizzie” una partitura de rock inspirada en el caso de cierto parricidio doble cometido con hacha por una norteamericana de nombre Lizzie Brode.
Como explica Alba Collado fue “en verano de 1892 cuando Lizzie Borden fue acusada de asesinar a su padre y su madrastra con un hacha. Las declaraciones de los testigos eran incoherentes y contradictorias, no había suficientes pruebas incriminatorias y finalmente la Lizzie fue declarada inocente. La pieza se adentra en la misteriosa mente de ésta y especula los motivos que podrían haberla llevado a cometer el crimen: la pérdida de la herencia, la opresión, los abusos sexuales o el desequilibrio mental”.
Con estos mimbres los citados autores pergeñaron un drama musical en rock que Les Biaix, una compañía emergente, ha montado bajo la dirección escénica de Collado, la musical de Judit Morcillo y la coreográfica de Candela Díaz con interpretación de Alba Grau, Claudia Anyor, Gemma Maus y Ariadna Clapés. Cabe colegir que no es, pues, un musical al uso, sino una obra de intenso dramatismo en el que la ejecución interpretativa y musical exige un esfuerzo particularmente intenso. Las cuatro protagonistas cantan con buen voz y ponen el acento adecuado en cada momento de su intervención, haciendo de ”Lizzie” un espectáculo en el que el factor coreográfico tiene también una destacada importancia”.
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