Terrassa disfrutó de una “gala internacional de danza” (LaFACT)
Con la presencia de grandes figuras y dentro de la 42 temporada de danza de Terrassa
“Terrassa, capital de la danza” reza un enorme cartel desplegable colocado estratégicamente en uno de los laterales del edificio que ocupa en la Rambla de Terrassa el centro cultural de LaFACT. Y dice con razón puesto que en la capital egarense se desarrolla desde hace 42 años una temporada de danza que no tiene nada que envidiar a la de otras ciudades, incluida la propia capital catalana. Puedo constatarlo como espectador desde principios de los noventa y acreditar que por aquel escenario han pasado y lo siguen haciendo figuras estelares en sus diferentes estilos.
Junto a títulos concretos, los responsables de LaFACT acostumbran a ofrecer de tanto en cuanto unas galas omnicomprensivas cuya mayor aliciente es la categoría artística de sus ejecutantes. Están compuestas por piezas en general de obras conocidas, aunque también otras más innovadoras o disímiles y de ahí que este tipo de funciones sea siempre gratamente acogido por el público puesto que son capaces de satisfacer a audiencias de muy distintas sensibilidades.
En la última “gala internacional de danza” ha contado con profesionales procedentes de algunas de las principales compañías del mundo. Así hubo quienes habían bailado con el Bolshoi, el Staastsballet de Berlín, la Compañía Nacional de Danza o los Ballets de Montreal, de Montecarlo o de la Ópera de París, todos los cuales actuaron sin aderezo alguno superfluo. Danza en estado puro con parejas tan compenetradas y seductoras como las formadas por Evgenia Obratzsva y David Motta o Ksenia Ovsayinik y Cristo Vivancos. Y aunque la mayoría de las piezas fueron “pas a deux”, también hubo actuaciones individuales, entre ellas la de Jesús Carmona que puso el contrapunto con dos actuaciones de zapateado, en buena parte de las cuales el dominio de sus pies se ejecutó magistralmente “a capella”, es decir, sin acompañamiento musical alguno.
Danza clásica y neoclásica, danza de autor y flamenco se encadenaron con armónica y sorprendente eficacia en una velada que fue una auténtica muestra de pasión creativa y una magnífica oportunidad para el goce de los sentidos.
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