Lucía Carballal plantea los interrogantes ante la muerte de una familia sefardí (“Los nuestros”)
En un texto teatral producido por el Centro Dramático Nacional de Madrid que se presenta en la Sala Petita del TNC
Me preguntaba la razón por la que la familia sefardí imaginada por la dramaturga Lucía Carballal decide reunirse para plantearse una serie de interrogantes vitales y advierto al fin que lo hace con el fin de respetar una tradición judía que impone para cuando se produce el fallecimiento de una persona el encuentro de sus allegados más directos durante una semana. Es lo que se denomina el Avelut, un tiempo en el que se comparte el dolor del duelo, se convive y se reza. Pues bien, tal es el punto de partida de “Los nuestros”, una producción del Centro Dramático Nacional de Madrid que se ha presentado en la Sala Petita del Teatro Nacional de Cataluña.
Los ochos miembros de la familia, unidos tras el fallecimiento de la matriarca Dinora, se reúnen en Madrid con el fin expresado convocados por Reina (Mona Martínez) y aprovechan esos días de convivencia para comentar sus vidas, recordar el tiempo en que vivieron en el Marruecos previo a la independencia, donde hubo una importante colonia judía heredera de la expulsión de Sefarad que vivió asentada allí durante varios siglos, así como las contradicciones experimentadas por quienes fueron luego a Israel o, sencillamente, los retos que plantea la vida actual a quienes tiene que convivir con ellos y con sus propios preceptos. No falta la nota discordante, muy actual, expresada por Tamar (Marina Fantini) prima lejana que también acude al encuentro y explica su recuerdo de Tel Aviv, donde tuvo que contemplar estupefacta cómo se desarrollaba una discusión de familia sobre las reformas a realizar en el comedor o el salón de la casa mientras a pocos kilómetros de distancia su propia gente masacraba a una población, así como la respuesta que recibió cuando intentó expresar su profundo disgusto por esta situación y solo recibió el silencio y el vacío.
Una escenografía aparatosa y la utilización de algunos efectos especiales, luminotécnicos y de otra especie, contribuyen a hacer de “Los nuestros”, cuya dirección ha corrido a cargo de la propia autora, resulte una obra interesante que en ciertos momentos conmueve y en otros invita a la sonrisa.
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