Ramón Pardina debuta como autor teatral con “Desaparellats”

El teatro Texas estrena una comedia fantástica sobre la relación de pareja.
 

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Los protagonistas de Desaparellats (1)
Los protagonistas de Desaparellats

 

Hay recuerdos banales que, sin embargo, permanecen en nuestra memoria. Como por ejemplo el de cierto anuncio de televisión emitido años atrás sobre un líquido friegasuelos en el que aparecía una mujer a la puerta del servicio y se dirigía al supuesto espectador con mirada cómplice diciéndole: “Esta, aunque no lo parezca, es la pieza más visitada de la casa”. Tenía razón. Pues bien, ese rincón esencial en cualquier vivienda ha inspirado a Ramón Pardina su primer texto teatral; el entremés -dura una hora justa- “Desaparellats” (Espai Texas) Como dice el autor: “per a mi, el lavabo és el punt neuràlgic de les relacions, on les parelles tenen converses íntimes, on comença una relació quan algú hi deixa el raspall de dents i on s’acaba, quan la parella se l’enduu i de cop i volta el trobes a faltar. També és una font de comèdia, petits conflictes, manies i obsessions. En definitiva, és el lloc on no podem evitar mostrar-nos tal com som”.

El caso es que la ambientación de la zona escénica del Texas invita a pensar en una “comedia de matrimonios” más, puesto que la escenografía nos sitúa en el salón-comedor de una vivienda cuya pareja residente se dispone a recibir a otra para compartir la cena. Pero los amigos no aparecen nunca y los dos personajes se convierten en los únicos protagonistas de este texto que, puestos a adjetivar, diríamos que tiene carácter fantástico. Porque Pardina los conduce una y otra vez al servicio donde, tras la sonora descarga de agua del inodoro, se transforman una y otra vez en identidades diferentes y alternativas que no acaban de reconocerse la una con la otra. Utiliza para ello un ingenioso abanico de recursos dramáticos que producen inicialmente desconcierto aunque rápidamente se advierte el carácter amable y distendido de la obra y el propósito de suscitar más bien la sonrisa, cuando no la risa.

Esther López y Ricard Farré se fregolizan sin cambiar casi nunca de atuendo (salvo en la escena en que “él” aparece disfrazado) transformando una y otra vez de identidad. Lo hacen bajo la dirección de Ros Esquius, que ha conseguido dotar al texto de un ritmo adecuado para hacer de “Desaparellats” un divertimento sin mayores consecuencias.


 

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