El Teatro Gaudí recupera la memoria de Irene Polo en “Coses que només saps quan estàs morta”
Fue una pionera del periodismo femenino que destacó en la prensa barcelonesa de los años de la República para seguir luego a Margarita Xirgu en su turné americana y acabar falleciendo en Buenos Aires en plena juventud.
Aunque parezca mentira hubo un tiempo en que las tradicionales castañeras que ocupan las calles de Barcelona durante el otoño y el invierno daban siete castañas por ¡diez céntimos de peseta! Claro que estamos hablando de 1933 es decir, de hace casi cien años. El dato lo recogió en un reportaje aparecido en el diario Las Noticias la periodista Irene Polo, una de las primeras mujeres españolas que se dedicó a esta profesión. Nacida en 1908 en la ciudad condal en el seno de una familia paupérrima e hija de un sargento manirroto, fue una autodidacta de origen humilde que seguramente llegó a completar su formación con el estudio de idiomas y la taquigrafía en algún academia y que comenzó a trabajar muy joven para compensar la ausencia paterna y las dificultades económicas de la familia para luego acabar convirtiéndose en periodista.
Fue por consiguiente una verdadera pionera del periodismo femenino que entrevistó a personajes famosos de la época, pero también reflejó la vida de los ambientes populares y humildes de la ciudad condal. En enero de 1936 y cuando ejercía como responsable de la redacción del diario “Última hora” se embarcó, con 28 años, para seguir a Margarita Xirgu en turné por Hispanoamérica, donde le pilló la guerra civil por lo que ya no regresó a España falleciendo en 1942 en la capital argentina.
Tuvo una vida corta, pero apasionante que Francesc Salgado ha dramatizado en “Coses que només saps quan estàs morta”, un monólogo, bueno, en realidad un monólogo dialogado a ratos, valga la contradicción, puesto que Àngels Sánchez, protagonista y alter ego de Polo, dialoga algunos momentos con la sombra de la periodista. Todo ello bajo la dirección de Anna Güell. Un espectáculo sencillo, pleno de emotividad, con el que se rinde tributo a la mujer que superó muchas circunstancias adversas, entre ellas las reticencias sobre su condición femenina y su sexualidad, pero que fue capaz de romper moldes, aunque tuvo que pagar un terrible peaje: morir lejos de su tierra y en plena juventud. Pese al tiempo transcurrido desde entonces, su memoria sigue viva y forma parte ya con pleno derecho de la historia del periodismo barcelonés, aunque siga estando muy lejos, en el cementerio bonaerense de La Chacarita, donde reposan sus restos mortales.
“Coses que només saps quan estàs morta” se representa en la sala pequeña del teatro Gaudí de jueves a domingo hasta el 25 de enero a las siete de la tarde.
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