La precariedad de vivienda entre los jóvenes en “Fins la cuina!” (Sala Pangolí)
Una comedia de Sergio Cerdán que plantea de forma divertida un problema muy real
La intensidad de la vida teatral barcelonesa se expresa en múltiples manifestaciones. Por ejemplo, en la cifra de los tres millones de espectadores registrados durante el pasado año según datos que acaba de facilitar ADETCA, la entidad empresarial del sector. Pero también en la abundancia de salas que desarrollan una actividad continuada y que se esparcen a lo largo y ancho de la ciudad, al punto de que resulta difícil abarcar todas desde el punto de vista informativo. No es extraño que de vez en cuando aparezca una nueva que viene funcionando sin hayamos tenido la ocasión de enterarnos.
Tal fue lo que ocurrió con la sala Pangolí de la calle Bailén. La primera noticia nos la dio un autor, Sergio Cerdán, quien nos propuso acudir para ver el estreno de su comedia “Fins la cuina!”. Y allí fuimos para encontrar un local que, a la vista de la información disponible, ofrecía una amplia gama de espectáculos tanto para público adulto -algunos de ellos con cena- como para niños. De hecho tuvimos que esperar unos minutos para acceder al espacio escénico porque estaba acabando la función anterior. O sea, más o menos como aquellos antiguos cines de sesión contínua, pero en versión teatral.
“Fins la cuina!” es una comedia sencilla, divertida, agradable, rabiosamente juvenil, pero no por ello intrascendente porque plantea el grave problema de la precariedad de vivienda, algo que afecta muy acusadamente a la gente joven, incapaz de poder establecerse con su pareja por cuenta propia. Es la situación que Cerdán utiliza para crear la ficción dramática y lo hace fabulando en torno a dos de ellas que, engañadas por un intermediario, coinciden en un mismo domicilio creyendo que es el que han conseguido alquilar, lo que crea una situación violenta que bien pudiera acabar en un enfrentamiento. Pero Cerdán ha escrito una comedia y transforma el conflicto en una serie de lances afortunados que acabarán si no en un conflicto sentimental, sí al menos en un final inesperado.
Joel Cojal, Laura Coelho, Brandon Caritg y Hugo Marlo son, bajo la dirección del propio autor, los protagonistas de este juguete cómico que resulta francamente entretenido sin dejar por ello de poner de relieve un problema muy real y, sin duda, acuciante.
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