Renacimiento recupera la correspondencia entre Maruja Mallo y algunos de sus coetáneos famosos

Amiga y compañera de muchos de los personajes de la Residencia de Estudiantes y profundamente renovadora en el arte y en las formas de vida, Renacimiento recupera parte de la correspondencia que envió a diversos personajes famosos de su época
 

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Libros.Cartas de Maruja Mallo

 

Bien puede decirse que la vida de Maruja Mallo abarca prácticamente todo el siglo puesto que, nacida en 1902, cumplió los 93 años. A este dato puramente cronológico puede añadirse, lo que es sin duda mucho más importante,  el hecho de que fue, tanto por su vida, como por su obra, emblemática de la asendereada peripecia española durante dicha centuria. Hija de una familia numerosa y de padre funcionario del Estado, anduvo durante su infancia y juventud a expensas de los destinos de su progenitor para afincarse luego en Madrid, pasar una fructífera temporada en París, vivir un largo exilio en Sudamérica y finalmente regresar a España en los sesenta, donde falleció. 

Esta itinerancia le permitió relacionarse con figuras señeras de la intelectualidad en su tiempo puesto que en la capital española mantuvo intensa relación con las gentes de la Residencia de Estudiantes, en la francesa con Max ErnstMiró y Giorgio de Chirico, y Éluard y en la argentina anudó una duradera relación con el embajador mejicano Alfonso Reyes. Fue una mujer rupturista en su arte -del surrealismo al constructivismo- pero también en su vida sentimental, donde se manifestó libre de convencionalismos y ataduras y en cuya nómina amorosa figuraron el escultor Aladrén -cuyos favores le “robó” Federico García Lorca-, Miguel Hernández y Rafael Albert, con el que estuvo cerca de cinco años.

En un siglo en el que el correo postal era la forma más habitual de comunicación en la distancia, la correspondencia ocupa un lugar de grandísimo interés para conocer el día a día de los redactores epistolares. De ahí la importancia de “Carta de Maruja Mallo” (Renacimiento), libro en el que historiador del arte y galerista Guillermo de Osma ha recuperado 121 de las que Mallo dirigió a 36 destinatarios puesto que en casi todos los casos son pliegos remitidos por ella, salvo alguna contada excepción, puesto que los que llegaron a su poder se extraviaron o desaparecieron en casi su totalidad. Son cartas, tarjetas postales o papeles escritos a vuelapluma, en las que “la gran protagonista es su obra y su carrera profesional” y demuestra que “era muy fantasiosa, no mentía, pero sí exageraba sus éxitos y ventas”. Con frecuencia incluía dibujos o recortes, mientras que en algunos textos se detectan algunos erros ortográficos. Entre sus corresponsales reproducidos aparecen Dalí, Carmen Conde, Fernández Almagro, Gasch, Antonio Machado, Concha Mñendez, Ortega y Gasset, María Zambrano, Santos Torroella, Gregorio Prieto o Gabriela Mistral (quien, representante diplomática de Chile en Lisboa durante la guerra civil española, facilitó su viaje a América), e incluso a Nelson Rockefeller o a la Metro Goldwin Mayer. 

Documentos ciertamente valiosos para profundizar en la personalidad de esta mujer que fue siempre muy consciente de la importancia de su obra y de su valoración como artista, que valoro la importancia que tenía en su quehacer la presencia en la prensa, utilizó con habilidad las relaciones públicas y que nunca desmintió  su fe republicana aunque sin militancia partidista alguna.


 

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