Oriol Grau se “desnuda” en “La mare, el dimoni i jo” (Versus Glòries)

Un divertido espectáculo en el que el polifacético artista explica desmelenadamente, desde la memoria y la ficción, su itinerario profesional

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Oriol Grau en La mare, el domini i jo, en la sala Versus Glòries
Oriol Grau en La mare, el domini i jo, en la sala Versus Glòries

 

¿Actor? ¿Intérprete? ¿Cómico? ¿Feriante? A veces es difícil encontrar el término adecuado para caracterizar un oficio y más aún cuando de lo que se trata es encontrar el que induzca a la duda, tal como cuenta Oriol Grau que tuvo que hacer para evitar que su madre conociera su verdadera vocación profesional. Y ello por la sencilla razón de que su progenitora estaba absolutamente convencida, tal cual ocurría en el pasado, del carácter si no infernal, sí al menos infamante, del oficio actoral. Esta dramática disyuntiva se convierte en el eje temático de “La mare, el dimoni i jo”, un casi monólogo -Grau cuenta con el apoyo circunstancial de Roger Conesa- que viene a ser como una comedia musical de pequeño formato.

Es bien conocido el itinerario artístico de Oriol Grau, que alcanzó altas cotas de popularidad particularmente destacadas en el sector televisivo, por lo que buena parte del público no se sorprenderá de la versatilidad y del oficio de nuestro personaje que acredita una vez sus capacidades en este espectáculo imaginativo y desmelenado. Grau habla, pero también canta, baila, se sincera, fabula, se transforma una y otra vez, cambia de vestuario -su capa roja nos recordó las aparatosas que lucía el desaparecido Escamillo-, juega con el público, maneja incluso sombras chinescas y hace todo esto durante más de una hora, sin descanso.  Cuenta para ello con la colaboración, ya citada, de Conesa, que manifiesta su polivalencia musical con la ejecución de varios instrumentos, los enriquece con afectos sonoros, y apostilla algunas intervenciones de Grau. El espectáculo, dirigido por Roberto G. Alonso, cuenta, además, con el aliciente de otros personajes que aparecen en pantalla y dialogan puntualmente con el protagonista.

“La mare, el dimoni i jo” se define como “un monòleg d'autoficció on repassa la trajectòria professional de Grau des de l'humor i la reflexión”, pero cabría añadir que es, sobre todo, un espectáculo muy divertido, un semi monólogo musical de pequeño formato lleno de momentos felices, en el que no faltan alusiones a leyendas, la atinada utilización del refranero popular y, sobre todo, un sentido del humor que Oriol Grau transmite al espectador con naturalidad y eficacia en esta producción que llega a Barcelona avalada por la sala Trono de Tarragona.

 

 

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