“Dipòsit ple”: cuando acaba el amor (Gaudí)

Gisela Guitart es autora e intérprete de una comedia dramática sobre la dificultad de asumir el término de una relación sentimental

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Giisela Guitart y Julia Calzada en Dipòsit ple
Giisela Guitart y Julia Calzada en Dipòsit ple

 

¿Quién no ha sufrido un desengaño amoroso? El que esté libre de haber pasado por esta experiencia que levante la mano. Y que trate de cauterizar sus rescoldos, o de recordarla a distancia, con “Dipòsit ple”, una “dramedia romántica”. Con este neologismo clasifica su autora e interprete este texto dramático que estrena en la sala pequeña del Teatro Gaudí. En realidad una comedia romántica agridulce sobre esa ingrata vivencia cuyo acíbar, quien más, quien menos, todos hemos conocido en algún momento: la quiebra de una relación sentimental que parecía fuertemente asentada, pero que acaba de forma súbita y sin razón aparente. Llega entonces el momento en que uno de los miembros de la pareja asume la ingrata decisión de comunicar a su otra media naranja que todo ha terminado. Y surgen en volcán las tensiones, los reproches, las súplicas, las incertidumbres, el desamparo, el reparto de las fotos y … de los bienes comunes.

Guitart lo ejemplifica diciendo que “un dia estàs planificant un viatge, il·lusionada, amb l’amor de la teva vida. Però l’endemà, tot ha canviat. Ella opta per agafar un altre camí, lluny de tu, i et deixa amb el dipòsit ple. El xoc, l’abstinència (emocional i física), la crisi identitària, els altibaixos, la pena i els bons records són algunes de les coses que omplen aquest dipòsit. Un dipòsit que s’ha d’aprendre a buidar per no ofegar-s’hi. Al cap i a fi, ningú no mor per amor. Diuen”.

Desde el punto de vista de la carpintería teatral “Dipòsit ple” es un diálogo entre dos únicos personajes, tarea que desarrollan con verdadera entrega la propia autora en compañía de Julia Calzada y bajo la dirección de Roc Esquius. La juventud de ambas intérpretes abona la energía con que desarrollan sus respectivos roles: el de la actora que toma sobre sí el reto de anunciar la separación y el de la que tiene que sufrir las consecuencias como sujeto pasivo de un hecho que nunca hubiera podido imaginar. Todo ello se desarrolla en el sucinto espacio de la sala pequeña del teatro de la calle de San Antonio María Claret, lo que hace que la tensión escénica llegue muy directamente al público porque Guitart y Calzada ponen toda su fuerza expresiva en cada uno de sus respectivos personajes.

¿Una experiencia traumática no por reiterada menos conocida y real? Tal cual a los mejor la guardamos en nuestra propia memoria. 

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