“Goodbye Europe. Last words” del autor italiano Davide Carnevali en el Tantarantana

Definida como “comedia posmoderna”, plantea el sueño de un rendimiento infinito en el que el único objetivo es generar más beneficios
 

|
Los protagonistas de la obra del Tantarantana
Los protagonistas de la obra del Tantarantana

 

Davide Carnevali es un conspicuo y galardonado dramaturgo cuya obra ha sido representada en diversos países y traducida a una decena de idiomas. De origen italiano -nació en Milán- tiene una fuerte relación con Barcelona, donde realizó parte de su formación y en cuyos escenarios ha estado presente desde hace algunos años. Vuelve ahora con “Goodbye Europe. Last words”, que se ha estrenado en el Tantarantana por la compañía titular de este teatro bajo la dirección de Alba Collado, que cumple en dicha sala su etapa de residencia profesional.

Definida como “comedia posmoderna”, critica el declive de un cierto orden económico, cultural y espiritual y lo hace en un tono y una forma de expresión deliberadamente delirante con el fin de poner de relieve unos protagonistas que son epítome de la sociedad contemporánea y cuyo objetivo principal objetivo no es otro que el generar mayores beneficios. Todo ello en un texto complejo que plantea diversas situaciones a cuál más disparatada y en el que sus tres intérpretes, Alba Vinton, Toni Vieira y Martí Atance, se multiplican en diferentes personajes y hablan en función de su propia identidad o en ocasiones con de la de otro de ellos. Una curiosa herramienta escénica no exenta de dificultades y que en algunos momentos resulta difícilmente inteligible a causa de una sonoridad manifiestamente mejorable. Todo ello se desarrolla en un espacio aparentemente sencillo pero que va desplegando paulatinamente sus efectos más llamativos y que finaliza con una escena de notable belleza e intenso lenguaje poético. 

“Goodbye Europe. Last words” no es una obra fácil pero ¿quién ha dicho que el teatro tenga que ser siempre un mero entretenimiento? Es también, y acaso muy principalmente, una herramienta para sugerir, proponer, asombrar, generar expectación y, por qué no decirlo, crear intencionada y aviesa estupefacción. Porque como se dice en la presentación de esta obra “en un mundo de oficinas desfiguradas y entrevistas eternas, humanos, bestias y objetos se confunden, transforman o rinden ante un mundo que está llegando a su colapso. En este mundo, el tiempo, el espacio y los seres vivos desobedecen sus propias leyes y el lenguaje revela su impotencia para explicar el mundo y su poder para deformarlo”. Ahí queda eso.


 

Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
AHORA EN LA PORTADA
ECONOMÍA