Chéjov recreado por Simon Stephens en “Vània” (Romea)
Una recreación del texto del dramaturgo ruso que encadena los ocho personajes en la interpretación de un solo actor
El teatro es siempre un reto y cuanto más arriesgado, mejor. De ahí el valor del dramaturgo inglés Simon Stephens que tomó entre sus manos “El tío Vania” de Chéjov y lo reelaboró reubicando de época y oficio a sus personajes y, sobre todo, reescribiendo el texto de forma que todos ellos pudieran ser encarnados por un solo intérprete. La propuesta, ciertamente arriesgada, resultó exitosa y Joan Sellent la ha traducido al catalán para que bajo la dirección de Nelson Valente se presentara en el teatro Romea.
Si Stephens adaptó a Chéjov a la contemporaneidad, Sellent lo ha resituado a su vez en nuestro ambiente más próximo por lo que en el texto que el espectador verá en el escenario de la calle del Hospital encontrará referencias a Cataluña y al presente, detalles que contextualizan localmente la obra. Para su puesta en escena se ha contado con la experiencia de Joel Joan que en esta ocasión ha pasado de la ligereza de la comedia con la que permaneció largo tiempo en otro local del grupo Focus para hacer un esfuerzo sobrehumano como el que exige esta multiplicación de personajes. El único actor ha de pasar de uno a otro expresando sus estados de ánimo y sus sensaciones, tratando de hacer verosímil la transición y fácilmente identificable el cambio, lo que no es precisamente tarea fácil. La transformación del tono de voz y la utilización de pequeños elementos complementarios, unas gafas, un objeto cualquier, contribuyen a hacer más comprensible cada cambio, de modo que el espectador pueda percibirlo adecuadamente.
“Vània” constituye, por tanto, una experiencia interesante que consagra la habilidad de Nelson Valente en dirigir a un solo actor y hacer creíble un texto complejo por la caracterología de sus diferentes personajes.
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