“Amor en catalán, sexo en argentino”: el encuentro sentimental de dos personalidades diferentes
Un entretenido juguete cómico que utiliza todos los tópicos habituales entre personas de distinto origen para satirizarlos sin herir a nadie
Desde hace varias décadas ha cambiado el signo o dirección del fenómeno migratorio en España. Si hasta ayer mismo eran nuestros compatriotas los que atravesaban la frontera en busca de destinos con mejores posibilidades de trabajo y/ o de realización personal, ahora mismo ocurre los contrario. Nuestro país se ha convertido en recipiendario de personas que persiguen análogos objetivos en un encuentro que a todos nos es dado constatar y que ha dado lugar a numerosas consecuencias. Entre ellas, la colisión, no siempre amable, de numerosos tópicos ancestrales que resultan, en buena medida carentes de cualquier fundamento.
La ya antigua corriente de inmigrantes argentinos ha enfrentado a la sociedad española a un colectivo con rasgos muy acusados que caracterizan su personalidad. Y del mismo modo que quienes llegaron desde el Río de la Plata a la piel de toro han tenido que aceptar los que nos caracterizan a los españoles, nosotros hemos debido asumir los suyos peculiares (por otra parte y en el fondo, muy poco diferentes de los nuestros, todo hay que decirlo) Este enfrentamiento es afortunadamente pacífico y está lleno de quiebros, bromas y sátiras. En resumidas cuentas, constituye un abanico de estereotipos que mediatizan o simplemente deforman la realidad y que Gerardo Bergérez y Xavier Miralles han aprovechado para montar una comedia titulada “Amor en catalán, sexo en argentino” que se presenta en la sala Pangoli. Por todo ello calificar a “Amor en catalán, sexo en argentino” de “juguete cómico” no implica el más mínimo desmerecimiento puesto que es un género teatral tan merecedor de respeto como cualquier otro, siempre que esté bien escrito y adecuadamente interpretado, lo cual es el caso que nos ocupa.
El planteamiento es sencillo y se desarrolla en torno al momento en que la relación de pareja habida ente dos hombres, argentino uno, catalán el otro, llega a su término y da lugar al afloramiento las tensiones acumuladas durante el tiempo en que duró la convivencia. Un punto que viene como anillo al dedo a los autores para ir aflorando toda suerte de estereotipos, prejuicios y pequeñas maldades que son, sin duda, fruto de una cierta la realidad pero deformada y que tratan de forma amable, sin acíbar, ni deseo de molestar a nadie.
Bergérez y Miralles se desenvuelven con absoluta naturalidad; el primero, de forma acusadamente desmedida y desmelenada, como contemplamos desde esta orilla a los argentinos; el otro, más circunspecto, como se supone que debemos ser los catalanes. Tópico sobre tópico, utilizados de forma teatral que, en realidad lo que consiguen es satirizar a quienes los mantienen, un hecho invita subliminalmente a que cada uno de nosotros mismos haga su propio examen de conciencia.
“Amor en catalán, sexo en argentino” es, por tanto, un espectáculo muy divertido, con numerosos lances y una sorpresa final: Bergérez, actor que asume el papel de argentino es, en realidad… ¡uruguayo! O sea, no es argentino, pero casi…
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