El Tívoli recupera “Ànima”, un gran musical catalán
La ambiciosa producción que e TNC estrenó hace un par de años regresa con su espectacular montaje
El estreno en 2014 de “Ànima” constituyó una fuerte apuesta del TNC por el teatro musical y cosechó en su día un rotundo éxito. El caso es que la compleja escenografía y montaje creados con tal motivo supuso una obligada servidumbre para su recuperación posterior. Finalmente ha hallado excelente acomodado en el centenario teatro Tívoli con una cuidada reposición que ha tenido visos de reestreno preferente con todos los honores propios del caso.
“Ànima” requirió un largo proceso de creación. Si tuviéramos que citar algunos nombres, deberíamos referirnos a los de Oriol Burés y Víctor G. Casademunt, elementos clave en este proyecto puesto que son dos de los cuatro coautores de la obra, de los tres codirectores artísticos -con Gara Roda- y de los dieciocho intérpretes, lo que no está nada mal. Añadan que el primero de los citados fue, además, el responsable de la idea original, aunque Blanca Bardají y Marc Gómez aportaron las letras de las canciones y Adrià Barbosa la partitura (amén de la colaboración de Abel Garriga) Con todos cuyos elementos es fácil colegir que se trata de una obra de creación colectiva, por lo que los derechos de autor habrá que repartirlos con sabiduría salomónica.
El musical imagina la peripecia que habría podido vivir en el Hollywood de los años treinta una joven apasionada por el dibujo que quiere emanciparse del mundo gris que le rodea y convertirse en creadora de cine de animación (es la época del imperio Disney) Una ambición muy legítima, pero inimaginable en aquellas calendas cuando dicho oficio era patrimonio exclusivamente masculino y a las mujeres nos les quedaba más remedio que hacer de coloreadoras o reproductoras de imágenes. Dicho todo lo cual es fácil colegir que en esta obra subyace un evidente tono de reivindicación igualitaria, muy adecuado a los tiempos actuales. Ello no obsta a que el equipo creativo lo haya traducido en una historia de casi tres horas de duración que resulta muy entretenida y que Barbosa ha ilustrado musicalmente con sensibilidad, escribiendo partituras que abarcan diversos géneros y subrayan adecuadamente la letra de las canciones.
En un espectáculo musical tiene mucha importancia la escenografía y hay que reconocer que el trabajo realizado por Pizarro Studio, bajo la batuta de David Pizarro y Rober de Arte, ha sido brillante. Se utiliza para ello una plataforma giratoria que permite ir transformando el entorno ambiental de cada una de las escenas, complementado por la oportuna iluminación.
Pero, en fin, nada ello serviría si no se hubiera dispuesto de unos buenos intérpretes y el caso es que el elenco elegido responde plenamente a las expectativas. Con los citados Burés y Casademunt intervienen Paula Malia, Diana Roig, Aina Sánchez, Clàudia Bravo, Bernat Cot, Anna Ferran, Lluís Marqués, Bernat Mestre, Albert Mora, Mireia Portas, Marc Pujol, Pol Roselló, Joana Roselló, Jan Sánchez, Clara Solé, Annabel Totusaus. Todos ellos dicen perfectamente el texto, que hilvanan con las canciones cuando es el caso, se mueven y desplazan por la ancha boca del Tívoli, como antes lo hicieran en el TNC, bailan con matemática precisión las coreografías de Clara Casals, Chema Zamora y la de claqué de Saharon Lavi, y, en fin, hacen que sus personajes sean a su manera creíbles.
Para redondear todo cuanto se ha dicho no faltan algunos efectos especiales que no dejarán de sorprender agradablemente al público que no pudo disfrutar de “Ànima” en su singladura anterior.
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