El regreso de ”Mili KK” en tiempos de rearme

Una pieza teatral que suscitó notable repercusión con ocasión de su estreno regresa ahora a la escena barcelonesa en tiempos complejos (Espai Texas)
 

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Los protagonistas de Mili KK en Espai Texas (1)
Los protagonistas de Mili KK en Espai Texas

 

Aunque el teatro es, por lo general, un espacio para el desarrollo de la ficción narrativa, existen también textos de carácter esencialmente documental y vinculados por tanto a hechos históricos concretos. Con toda seguridad el jienense Pepe Beúnza no fue consciente en su momento de la repercusión que tuvo la actitud que adoptó en 1971 cuando fue llamado a filas para cumplir una de las obligaciones inherentes a la condición de varón. Fue el primer objetor de conciencia, condición entonces absolutamente novedosa que le reportaría innumerables perjuicios, pero que acabaría convirtiéndole en el pionero de una reivindicación que acabó condicionando la propia supervivencia del servicio militar. Porque lo que había constituido en su momento un verdadero avance social, el paso de ejércitos mercenarios a las fuerzas armadas de ciudadanos, resultó puesto en tela de juicio en favor de razones de carácter ético. Y el caso fue que lo que al principio no pasó de actitudes individuales de carácter testimonial acabó convirtiéndose en un movimiento social con tan notable repercusión que dio lugar a la interrupción del servicio militar obligatorio en numerosos países, entre ellos España.

Este movimiento inspiró a Jumon Erra y Marc Angelet a realizar un montaje teatral que recibió el título de “Mili KK” y fue un espectáculo que alcanzó notable repercusión en el momento de su estreno. Lo ha recuperado el Espai Texas bajo la dirección de Angelet y con Joan Marmaneu, Rafa Delacroix y Xavi Navarro como protagonistas.

“Mili KK” es, por consiguiente, un ejemplo diáfano de “teatro documental” en el que se describe la peripecia de Beúnza, pero, a la vez, se utiliza como hilo argumental de la peripecia que supuso a muchos jóvenes la negativa a cumplir con tal obligación. La acción dramática, apoyada con acotaciones audiovisuales, recorre las circunstancias vividas por los objetores de conciencia, la repercusión social que tuvo su actitud, las consecuencias que les reportó, principalmente la condena judicial y la pérdida de libertad, en algunos casos durante años. De tal modo que, con los Testigos de Jehová, los objetores fueron los únicos condenados por razones éticas o morales. 

Habida cuenta de lo corrido desde entonces cabría colegir que “Mili KK” es un documento histórico sin mayor repercusión si no fuese porque, como se apunta al final de la función, las circunstancias de la situación mundial han replanteado de nuevo dicha cuestión, al punto de que cinco países europeos se hallan en plena reconsideración la supresión del servicio militar obligatorio. ¿Reaparecerá al cabo una nueva generación de objetores de conciencia? El tiempo lo dirá. Y es que la historia de la sociedad humana tiene carácter circular y acaba regresando una y otra vez a su punto de partida.


 

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