Anthony Edwards acaba con la vieja guardia: las jóvenes estrellas arrollan a LeBron y Durant en Los Ángeles
El innovador formato Team USA vs Resto del Mundo devuelve la competitividad al espectáculo de la NBA y confirma el liderazgo de las jóvenes estrellas estadounidenses
El baloncesto mundial volvió a girar alrededor de Estados Unidos en una noche que combinó espectáculo, orgullo competitivo y mensaje de futuro. El nuevo formato del All Star de la NBA, con un enfrentamiento directo entre Team USA y el Resto del Mundo, transformó lo que en los últimos años se había convertido en un mero partido de exhibición en un duelo cargado de intensidad simbólica. Y sobre el parqué del Intuit Dome de Los Ángeles, el mensaje fue claro: el relevo generacional ya está aquí y habla con acento estadounidense.
El gran protagonista fue Anthony Edwards, elegido MVP tras liderar a las jóvenes USA Stars hacia una contundente victoria en la final frente a la veterana selección estadounidense, las USA Stripes, encabezadas por LeBron James y Kevin Durant. El marcador (47-21) no solo reflejó superioridad deportiva, sino también un cambio de ciclo que empieza a consolidarse en la liga.
Un formato que recupera el orgullo competitivo
La NBA llevaba tiempo buscando una fórmula que devolviera la seriedad competitiva al All Star. El recuerdo del 211-186 registrado en 2024, en un partido carente de intensidad, había dejado una imagen preocupante para la liga. El comisionado Adam Silver necesitaba un giro, y la apuesta por un Estados Unidos contra el mundo tocó una fibra sensible: el orgullo.
Sin alcanzar la intensidad de unos playoffs, el duelo mostró una actitud muy distinta a la de ediciones recientes. Las estrellas asumieron el reto con mayor implicación, conscientes de que ya no se trataba solo de entretener, sino también de reivindicar territorio y liderazgo global.
Wembanyama prende la mecha… y Edwards responde
Antes del evento, Victor Wembanyama, la joven estrella de los San Antonio Spurs, había advertido que no se tomaría el partido como una simple exhibición. Y cumplió su palabra. El pívot francés fue el jugador más competitivo del combinado internacional, dejando claro que su ambición está a la altura de su talento.
Sin embargo, al otro lado emergió la figura de Anthony Edwards, que asumió el desafío con naturalidad. Con apenas 22 años, el escolta lideró a un equipo joven en el que el más veterano era Devin Booker, con 29 años. Edwards anotó 13 puntos en el primer gran duelo frente al equipo internacional, superando los 14 de Wembanyama, quien encontró apoyo en Karl-Anthony Towns (10 puntos), pero poco más.
El rendimiento de otras estrellas internacionales fue discreto. Luka Doncic no logró anotar en los cinco minutos que disputó, mientras que Nikola Jokic apenas sumó dos puntos en el mismo tiempo sobre la pista. El equipo global quedó eliminado en la fase de liguilla tras perder sus dos encuentros, un desenlace que dejó visiblemente afectado al propio Wembanyama.
Kawhi Leonard, profeta en su casa
Uno de los momentos más vibrantes de la noche se vivió en el duelo entre la vieja guardia estadounidense y el combinado internacional. Con el equipo global obligado a ganar por tres puntos para forzar el desempate, la tensión se apoderó del pabellón.
Wembanyama volvió a responder con 19 puntos, pero la irrupción de Kawhi Leonard resultó determinante. A sus 34 años, el referente de los Los Angeles Clippers firmó una actuación memorable ante su público: 31 puntos en apenas 12 minutos, con un espectacular 11 de 13 en tiros de campo y 6 de 7 en triples. Su explosión ofensiva, incluyendo seis puntos en el último minuto, selló el 48-45 para el Team USA y apagó las opciones internacionales.
La final confirma el cambio de ciclo
La última palabra la tuvieron las jóvenes estrellas estadounidenses. En la final, las USA Stars arrollaron a las USA Stripes por 47-21 en un choque que simbolizó el relevo generacional. Tyrese Maxey aportó 9 puntos, mientras que Donovan Mitchell sumó 6 para el equipo veterano. LeBron James, en seis minutos, firmó cinco puntos en una participación discreta.
Edwards volvió a ser decisivo con ocho puntos en la final, suficientes para llevarse el MVP de una edición que muchos coinciden en señalar como más competitiva y emocionalmente intensa que las anteriores. El propio Edwards reconoció el papel de Wembanyama en elevar el listón del compromiso: el francés, con solo 22 años, demostró que el futuro del baloncesto internacional también viene cargado de ambición.
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