Parón total en el fútbol catalán: la FCF suspende todos los partidos por la agresión a un árbitro

El organismo suspende todos los encuentros del 27 y 28 de febrero y 1 de marzo en señal de rechazo a la violencia y en defensa del colectivo arbitral

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Suspendida toda la jornada de fútbol sala en Catalunya. Foto: FCF

 

El fútbol sala catalán vivirá un fin de semana sin competición. La Federación Catalana de Fútbol (FCF) ha decidido suspender toda la actividad oficial de fútbol sala prevista para los días 27 y 28 de febrero y 1 de marzo como respuesta a la agresión sufrida por un árbitro el pasado 21 de febrero durante un partido de categoría juvenil.

La medida, de carácter excepcional, afecta a todos los encuentros dirigidos por árbitros catalanes y pretende enviar un mensaje claro: la violencia no tiene cabida en el deporte. La decisión llega tras un incidente que ha generado una profunda indignación en el colectivo arbitral y ha reabierto el debate sobre la seguridad en pabellones y campos.

 

 

Una agresión que ha marcado un antes y un después

Los hechos ocurrieron en un partido disputado en Canet entre equipos de categoría juvenil. Según se ha informado, un aficionado vinculado al CFS Santa Coloma de Gramenet lanzó una riñonera desde la grada que impactó directamente en el colegiado, provocando que este cayera al suelo.

Más allá del daño físico, el episodio ha sido percibido como una línea roja. En su comunicado oficial, la FCF calificó lo sucedido como “absolutamente intolerable” y aseguró que mantiene contacto permanente con el árbitro agredido, ofreciéndole apoyo tanto a nivel personal como institucional.

El incidente no es un hecho aislado. En las últimas semanas, varios árbitros habían denunciado agresiones verbales y situaciones de tensión creciente, lo que ha terminado por desencadenar una respuesta colectiva.

 

El plantón arbitral: “No podemos normalizar el miedo”

El colectivo arbitral catalán ha expresado públicamente su malestar, subrayando que las agresiones —tanto físicas como verbales— han alcanzado un nivel preocupante. En un comunicado difundido tras el suceso, los árbitros señalaron que se ven obligados a reflexionar como grupo ante una escalada de comportamientos que ponen en riesgo su integridad.

Ninguna persona que ejerce la labor arbitral debería sentir miedo mientras realiza su trabajo”, remarcaron, evidenciando una realidad que trasciende el resultado de un partido y afecta directamente a la dignidad profesional y personal de quienes garantizan el desarrollo de la competición.

La suspensión de la jornada se interpreta también como un gesto de respaldo institucional a un colectivo que considera haber llegado a un punto límite.

 

Tolerancia cero frente a la violencia

Desde la Federación Catalana de Fútbol se ha insistido en el compromiso firme con una política de “tolerancia cero” frente a cualquier forma de violencia. El organismo ha reafirmado su voluntad de trabajar para que los pabellones y campos catalanes sean espacios de respeto, convivencia y seguridad.

La suspensión de la jornada supone un mensaje contundente: el deporte no puede construirse sobre el miedo. La FCF abre así un espacio de reflexión colectiva con el objetivo de recuperar un principio esencial: que competir nunca implique poner en riesgo la integridad de nadie.

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