Carlos Ocaña: “El sistema de financiación autonómico necesita una reforma profunda"
La Fundación CEDE celebró su último Desayuno de trabajo de septiembre con la participación de Carlos Ocaña, director general de Funcas, quien fue entrevistado por Lola Solana, presidenta del Instituto Español de Analistas Financieros. El encuentro, patrocinado por Veolia y Deloitte, reunió a directivos, economistas y representantes empresariales para analizar la coyuntura española y global en un momento de grandes desafíos.
Carlos Ocaña, es una de las voces más autorizadas en el análisis económico español e internacional, por su trayectoria en la administración pública y en el ámbito de la investigación. Y durante el encuentro de la Fundación CEDE reconoció que España ha sorprendido con un crecimiento superior al de Francia y Alemania en los últimos años, impulsado por la inmigración, el turismo y el gasto público.
El actual crecimiento del país desacelará a partir del 2026
En este sentido afirmó “El Financial Times se hacía eco del modelo español basado en la llegada de trabajadores, más que en un salto tecnológico”, señaló. No obstante, advirtió que ese crecimiento tenderá a desacelerarse a partir de 2026, con un papel cada vez más limitado de los motores actuales.
Uno de los principales retos identificados fue la baja productividad y la escasa mejora en la renta per cápita. “Estamos creciendo aditivamente, sumando población empleada en sectores de bajo valor añadido”, explicó, insistiendo en la necesidad —aunque difícil de materializar— de avanzar hacia un modelo productivo más sofisticado. También puso el foco en la evolución del mercado laboral, reconociendo que la reforma ha reducido los contratos temporales, pero que buena parte del cambio se explica por el auge de los fijos discontinuos.
El economista destacó que el crecimiento económico de España ha sorprendido positivamente en los últimos años, superando a países como Francia y Alemania. Sin embargo, advirtió que este dinamismo se apoya, según su opinión, en pilares frágiles: el turismo, el gasto público y la inmigración. Estos factores han impulsado el PIB, pero no han logrado mejorar la productividad ni la renta per cápita, lo que "plantea dudas sobre la sostenibilidad del modelo".
Además, señaló que el mercado laboral sigue mostrando signos de debilidad. La reforma laboral "ha reducido la temporalidad, pero no ha garantizado estabilidad real. El aumento de jornadas parciales y el absentismo laboral preocupan. Reconoció durante su intervención la mejora en la tasa de paro —del 26% en 2008 al 10% actual—, aunque advirtió de que España difícilmente logrará converger con los países de pleno empleo.
Insistió en que se ha producido una reducción de contratos temporales, aunque matizó que “lo que antes llamábamos temporales, ahora se llaman fijos discontinuos”. Esta transformación, más nominal que real, plantea interrogantes sobre la estabilidad del empleo.
El economista alertó también de la caída en las horas trabajadas, un fenómeno que atribuyó tanto al auge de jornadas parciales como al incremento del absentismo laboral, que ya se sitúa en niveles inusualmente altos frente a otros países europeos.
Riesgos internacionales y desafíos estratégicos
Respecto al contexto internacional, Ocaña expresó su preocupación por "el déficit y la deuda pública en EE.UU., Francia y Reino Unido, y por el declive industrial en Alemania, que podría afectar a España a medio plazo". Cuestionó la cesión europea en el acuerdo arancelario con EE.UU. y la falta de ejecución en la estrategia de autonomía industrial.
En defensa, abogó por una mayor coordinación europea que permita economías de escala y fabricación conjunta. Aunque el gasto total es elevado, su fragmentación impide una gestión eficiente.
Ocaña fue crítico con el reciente acuerdo arancelario de la UE con Estados Unidos, interpretándolo como una concesión política vinculada al apoyo militar en Ucrania. Sobre el futuro fiscal, alertó del desequilibrio de las cuentas públicas estadounidenses, pero señaló a Francia y Reino Unido como economías más expuestas a crisis de deuda. Alemania, pese a su estancamiento industrial, “saldrá adelante con menos industria, aunque su debilidad nos afecta directamente porque son nuestros principales clientes”.
Financiación autonómica, vivienda e infraestructuras: asignaturas pendientes
Ocaña abordó también el debate sobre la financiación autonómica, recordando que el sistema actual reparte el 75% de los recursos por población, mientras que el resto se canaliza a través de fondos transitorios que deberían desaparecer. Reivindicó el papel de "la Agencia Tributaria como garante de la presencia estatal en todo el territorio".
En materia de vivienda, fue claro: “La solución pasa por construir más, con seguridad jurídica y regulación favorable”. Criticó las ayudas a la demanda por su efecto inflacionario y subrayó que "las competencias deben recaer en comunidades autónomas y ayuntamientos". Además, defendió la necesidad de “construir más” y dotar de seguridad jurídica al sector, cuestionando las ayudas a la demanda que “acaban trasladándose a precios más altos”.
Pensiones, talento joven e inteligencia artificial
El futuro de las pensiones fue otro de los puntos clave. Ocaña advirtió que su sostenibilidad dependerá de decisiones políticas valientes. Recordó que la solución técnica pasa por alargar las carreras laborales, aunque reconoció que la sociedad española “rechaza jubilarse más tarde”.
Sobre el talento joven, lamentó la fuga de cerebros, la fuga talento joven, que se marcha al extranjero en busca de oportunidades. “He vivido fuera muchos años y volví porque encontré ocupaciones razonables. Para retener a nuestros jóvenes necesitamos sectores tecnológicamente más sofisticados. Odio el término, pero tenemos que cambiar el modelo productivo y educativo”, subrayó.
Finalmente, se mostró optimista respecto a la inteligencia artificial, considerándola una oportunidad para aumentar la productividad. Aunque reconoció que algunos empleos intermedios podrían verse afectados, confía en que el impacto será positivo a largo plazo.
Como cierre, Carlos Ocaña instó a evitar el ruido mediático y político, y a centrarse en los problemas estructurales con visión de largo plazo. “Hay que mantener la calma y pensar en lo importante”, concluyó.
El aplauso de los asistentes cerró este desayuno que, más allá de los diagnósticos económicos, dejó una invitación clara: la economía española encara un futuro con luces y sombras, pero con margen para escribir un relato de optimismo si logra acometer sus reformas pendientes.
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