Juan Santamaría: “Las empresas que no se conviertan en tecnológicas lo tendrán muy difícil en 10 años”

El consejero delegado del Grupo ACS ha protagonizado el Desayuno de Trabajo de la Fundación CEDE de este martes y ha ofrecido una visión global sobre el futuro de las infraestructuras, el papel de España y la transformación tecnológica de la compañía.

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Juan Santamaría, consejero delegado del Grupo ACS junto a Pau Herrera. Foto: Fundación CEDE

 

La Fundación CEDE celebró este martes un nuevo Desayuno de Trabajo con Juan Santamaría, consejero delegado del Grupo ACS, en una sesión que congregó a directivos del tejido empresarial y representantes institucionales. El encuentro, centrado en “Las infraestructuras en el futuro”, permitió profundizar en los grandes cambios que afronta la economía global en un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la reconfiguración energética y las tensiones geopolíticas.

Presentado por Inmaculada Riera, directora general de la Cámara de España, y moderado por Pau Herrera, secretario del Patronato de la Fundación CEDE, el acto puso sobre la mesa las oportunidades y desafíos que transformarán el sector en los próximos años.

Una década decisiva: la economía global entra en la era de las “4D”

Santamaría identificó cuatro grandes vectores que reconfigurarán el futuro: digitalización, demanda energética, demografía y defensa. Según explicó, estas tendencias están generando un escenario sin precedentes en la historia moderna, similar —en impacto y velocidad— a la suma de una revolución industrial, una revolución digital y una revolución en telecomunicaciones.

El directivo advirtió que la digitalización es ya el principal motor de inversión mundial. Con tan solo el 20% de los datos globales almacenados actualmente en la nube, la cifra podría elevarse al 70% en 2030, forzando una expansión masiva de infraestructura digital. “Estamos hablando de multiplicar por cinco la capacidad de centros de datos en apenas siete años, con inversiones que superarán los tres billones de dólares”, subrayó.

A esto se suma la transformación energética derivada del auge de la IA. El consumo actual de centros de datos —en torno a 430 TWh— podría duplicarse antes del final de la década. Solo Estados Unidos deberá prácticamente duplicar su capacidad eléctrica antes de 2035 para atender esta demanda creciente. Europa, por su parte, necesita reforzar su red de generación, transmisión y distribución para proteger su competitividad industrial.

España: un actor estratégico en la nueva economía de datos y energía

En este contexto, Santamaría aseguró que España parte de una posición privilegiada para convertirse en nodo estratégico del nuevo mapa digital global. Destacó tres ventajas competitivas claras:

  • Una red de fibra óptica líder en Europa, con una cobertura superior al 90% del territorio.
  • Una capacidad de generación renovable en expansión, clave para abastecer los centros de datos y las industrias intensivas en energía.
  • Una posición geoestratégica óptima, reforzada por la conexión con cables submarinos transatlánticos y un atractivo creciente para el talento internacional.

 

“Pocos países en el mundo tienen simultáneamente clima favorable, red digital avanzada, energías renovables competitivas y calidad de vida capaz de atraer talento global. España lo tiene todo para aprovechar esta nueva ola tecnológica”, afirmó.

ACS acelera su transformación: de gigante constructor a actor global tecnológico

Santamaría explicó en detalle la profunda transformación que ACS ha emprendido en los últimos años para posicionarse como líder internacional en infraestructuras tecnológicas, energéticas y de defensa.

Actualmente, el 63% de la facturación del grupo procede de Estados Unidos, donde ACS es ya el primer contratista del país. Además, la empresa opera en 47 estados y alcanzará este año una facturación de entre 34.000 y 35.000 millones de dólares solo en el mercado estadounidense.

En paralelo, ACS se ha convertido en uno de los principales constructores de centros de datos del mundo, con más de 9 gigavatios ya comisionados, una cifra equivalente a aproximadamente una sexta parte de la capacidad global. Este posicionamiento se verá reforzado con la nueva plataforma conjunta con BlackRock Global Infrastructure Partners, con la que la compañía aspira a desarrollar hasta 3 GW adicionales en 2030, impulsando activos en Europa, Estados Unidos y Asia-Pacífico.

El grupo también ha entrado con fuerza en sectores estratégicos como:

  • Fábricas de semiconductores en EE. UU., Alemania y Malasia.
  • Ingeniería de metales críticos (litio, níquel, vanadio, tierras raras), esenciales para baterías y tecnología avanzada.
  • Infraestructuras militares para aliados como Estados Unidos, Australia y países de Europa del Este, donde se demandan capacidades multidisciplinares en inteligencia artificial, comunicaciones y logística avanzada.

“En proyectos de este tamaño y complejidad, el cliente ya no busca experiencia, sino empresas capaces de replicar soluciones a escala global con equipos integrados y tecnología propia”, añadió.

El debate energético y la necesidad de un modelo sostenible

El consejero delegado dedicó buena parte de su intervención al reto energético. Consideró imprescindible alcanzar un acuerdo de país que permita estabilizar la política energética a medio y largo plazo, garantizando seguridad regulatoria y capacidad inversora.

Santamaría defendió también el pago por uso en carreteras, especialmente en un contexto donde los presupuestos públicos están sometidos a presiones crecientes por el gasto social, la deuda y la inversión en nuevas industrias.

“No es sostenible que infraestructuras transitadas por millones de viajeros y por camiones internacionales recaigan sobre presupuestos generales ya tensionados. El modelo de viñeta es hoy la fórmula más justa y más alineada con las prácticas europeas”, afirmó.

IA y robotización: impacto real en el empleo

Preguntado por el impacto laboral de la inteligencia artificial, Santamaría negó que se produzca una sustitución masiva de trabajadores en sectores como la construcción, aunque sí reconoció cambios profundos en perfiles y funciones. Explicó que ACS ha creado la Universidad ACS, un ecosistema de formación diseñado para:

  • Reciclar talento interno,
  • Formar directores de proyecto multidisciplinares,
  • Captar perfiles tecnológicos desde su etapa universitaria.

 

El ejecutivo cree en este sentido que el mayor reto empresarial hoy en día no es financiero, sino humano. "Captar, retener y reciclar talento es lo más complicado del mundo", aseguró. Para hacer frente a la escasez de perfiles cualificados, el grupo ha lanzado la Universidad ACS y ha cerrado acuerdos con instituciones como la Universidad Politécnica de Madrid y el MIT para formar a sus ingenieros en Inteligencia Artificial y ciencia de datos.

Ciberseguridad: el nuevo campo de batalla global

El CEO de ACS advirtió del avance acelerado de los ciberataques y del riesgo exponencial que supondrá la computación cuántica para los sistemas actuales. Consideró imprescindible reforzar las inversiones públicas y privadas para garantizar que infraestructuras críticas —especialmente las energéticas, industriales y digitales— no queden expuestas.

Asimismo, apuntó que España tiene condiciones óptimas para convertirse en un hub de ciberseguridad europeo, siempre que exista alineación entre talento, inversión y regulación.

Geopolítica y semiconductores: Taiwán, China y la autonomía estratégica europea

Santamaría abordó también el impacto geopolítico de la concentración de la producción de chips en Taiwán y el avance industrial de China. Explicó que el ecosistema de semiconductores es extremadamente complejo y difícil de replicar, lo que ralentiza los esfuerzos occidentales por reducir su dependencia del sudeste asiático.

No obstante, señaló que China está avanzando en la creación de su propio ecosistema interno, lo que podría estabilizar el panorama a medio plazo. En Europa, consideró clave apoyar la llegada de centros de investigación y producción como IMEC y reforzar la apuesta por la autonomía estratégica.

Para concluir, Santamaría lanzó un mensaje optimista: “Si España cierra un pacto energético estable y aprovecha su fortaleza en digitalización, talento y renovables, puede situarse entre los líderes globales de la próxima década. Porque el futuro de las infraestructuras mundiales no se decidirá solo con hormigón, sino con datos y energía".

 

Cómo afronta un directivo global la presión de liderar en varios continentes

 

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Juan Santamaría, consejero delegado del Grupo ACS junto a Pau Herrera, secretario del Patronato de la Fundación CEDE/ Foto: Fundación CEDE

 

En un mundo donde las empresas se expanden a ritmos acelerados y las decisiones se toman en tiempo real desde distintos husos horarios, la figura del directivo global adquiere una complejidad sin precedentes en palabras del directivo de ACS. Lejos de fórmulas simplistas, Santamaría describió un modelo de liderazgo internacional construido sobre tres pilares: experiencia directa, disciplina personal y equipos de alto rendimiento.

La experiencia como principal ventaja competitiva

Para Santamaría, la clave no reside en agendas imposibles, sino en el conocimiento profundo del negocio. Su trayectoria internacional —que incluye estancias prolongadas en Chile, Sudáfrica, Estados Unidos, Australia y Europa— le ha permitido comprender a fondo los mercados, los proyectos y, sobre todo, a las personas que los hacen posibles.

Esa experiencia reduce drásticamente la complejidad en la toma de decisiones. Cuando un directivo conoce la cultura local, la operativa real y las dinámicas humanas de un país, puede resolver problemas sin necesidad de largas cadenas de revisión. Las decisiones se vuelven más ágiles, más certeras y menos burocráticas.

En un grupo como ACS, con proyectos que van desde centros de datos a plantas de semiconductores o infraestructuras militares, este conocimiento acumulado es un activo esencial.

El mundo como oficina: trabajar desde cualquier lugar

Santamaría reconoce que pasa poco tiempo en España, pero lejos de verlo como un sacrificio, lo plantea como una evolución natural del liderazgo empresarial moderno.

Hoy los directivos globales no se definen por su presencia en un despacho, sino por su capacidad para dirigir desde cualquier parte del mundo. Las videoconferencias, los sistemas de coordinación global y las herramientas digitales permiten mantener un control permanente sin importar el lugar o el huso horario.

ACS es un buen ejemplo: mientras un equipo trabaja en Alemania en proyectos de litio, otro opera en Texas o en Australia. El día nunca termina, y el liderazgo tiene que adaptarse a esa continuidad.

Disciplina: la pieza invisible del liderazgo global

En su intervención, Santamaría insistió en que la clave para mantener la productividad y la claridad mental en un entorno tan exigente no está en trabajar más, sino en trabajar mejor. La disciplina diaria —hábitos estables, rutinas claras, descanso real, priorización efectiva— se convierte en un elemento esencial.

En un entorno de viajes continuos, reuniones complejas y decisiones de impacto multimillonario, la desorganización es un lujo que un directivo internacional no puede permitirse. El equilibrio entre concentración, autocuidado y método se convierte en la base del rendimiento sostenido.

Un equipo global que funciona como uno solo

Otro elemento fundamental en su modelo de dirección es la delegación inteligente. En un grupo presente en decenas de países, ningún directivo puede operar desde un control micromanager. La clave es trabajar con un equipo cohesionado, preparado y confiable.

Santamaría lo resume en un lema que impuso en la compañía hace tres años: “Un grupo, un equipo”. Para que eso sea real, ACS ha impulsado la integración global de ingeniería, sistemas, digitalización, compras y procesos. No existen siete equipos paralelos compitiendo entre sí: existe un único equipo mundial que comparte conocimiento y capacidad técnica.

Este enfoque permite a Santamaría concentrarse en lo estratégico, no en lo operativo, y a la compañía aprovechar su escala global con mayor eficiencia.

El directivo multidisciplinar: un nuevo requisito del siglo XXI

La complejidad actual exige líderes capaces de conversar con soltura sobre inteligencia artificial, GPU, geopolítica, energía, metales críticos, centros de datos, telecomunicaciones o infraestructuras civiles. Ya no es suficiente ser un experto en una sola área: el liderazgo moderno requiere integrar múltiples disciplinas para comprender proyectos de alta complejidad técnica.

Santamaría lo ha interiorizado hasta el punto de crear la Universidad ACS, un proyecto diseñado para formar talento con capacidades híbridas: ingenieros que entiendan IA, programadores que comprendan los procesos constructivos, directores de proyecto que manejen nociones de ciberseguridad, semiconductores o sistemas energéticos. Es un modelo que refleja la transformación de ACS y del sector: las infraestructuras del siglo XXI serán, ante todo, tecnológicas.

Una visión estratégica y optimista en tiempos de cambio

Finalmente, Santamaría destaca un elemento que no suele aparecer en manuales de gestión pero que es decisivo: la visión. En un mundo de tensiones geopolíticas, transiciones energéticas y competencia global, el directivo debe conservar una mirada amplia, serena y estratégica.

Para él, la clave es entender que estamos entrando en una nueva revolución industrial impulsada por la inteligencia artificial, la energía y los datos. En esta transformación, las oportunidades superan ampliamente a los riesgos para quien sepa adaptarse y anticiparse.

En un entorno donde las compañías se expanden a gran velocidad y la inteligencia artificial redefine industrias enteras, este tipo de liderazgo se convierte no solo en una ventaja competitiva, sino en una condición necesaria para sobrevivir.

 

DESAYUNO DE LA  FUNDACIÓN CEDE

 

 

Todos los desayunos en: https://www.directivoscede.com/actividades/desayunos-de-trabajo/

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