Dentro del hub de DHL Express en el aeropuerto: descubré cómo se moverá la logística exprés estas navidades
El dato que resume el cambio de DHL en Catalunya es contundente: capacidad para organizar 20.000 piezas de paquetería por hora. La capacidad multiplica por siete la de las antiguas instalaciones y permite absorber los picos de actividad como el de Navidad sin colapsos operativos.
A pie de pista, en los terrenos del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y dentro del término municipal de Sant Boi de Llobregat, DHL Express ha puesto en marcha una infraestructura que está redefiniendo la logística urgente en el sur de Europa. No se trata solo de una nave más grande o más rápida: es un salto de escala, de tecnología y de modelo operativo, pensado para escalar en crecimiento, complejidad atendiendo al mismo tiempo las exigencias medioambientales sin perder fiabilidad.
La nueva plataforma internacional de paquetería exprés —que ha requerido de una inversión de 80 millones de euros— ocupa 10.000 metros cuadrados de nave sobre una parcela de 29.000 metros cuadrados, es decir el equivalente a tres campos de fútbol. Desde aquí se da cobertura de distribución a Catalunya, las Islas Baleares y Andorra, consolidando el área metropolitana de Barcelona como nodo clave del transporte urgente internacional.
El nuevo ritmo de la paquetería: 20.000 paquetes por hora
El dato que resume el cambio es contundente: cintas capaces de gestionar 20.000 paquetes por hora. La capacidad actual se ha multiplicado por siete la de las antiguas instalaciones y permite absorber picos de actividad como el Black Friday o estas Navidades sin colapsos operativos. Ese volumen no es homogéneo: aproximadamente la mitad corresponde a paquetes en caja, otra parte significativa a sobres y documentación, y el resto a mercancías que no pueden circular por una cinta por su peso o dimensiones.
Aquí aparece el primer matiz clave: no todo es automatizable. Existen piezas pequeñas pero irregulares —tubos, formatos especiales— o mercancías que, por normativa o peligrosidad, requieren procesos manuales. En el lenguaje interno se conocen como small NCI u opalets, y su gestión explica por qué, incluso en una nave altamente robotizada, la intervención humana sigue siendo imprescindible en un sector que genera empleo cualificado de calidad.
Sacas, rutas y última milla: el orden como ventaja competitiva
El corazón del sistema no es solo la cinta, sino la saca. Cada saca es una promesa de eficiencia: si llega bien preparada desde origen, el tiempo se gana en destino. Cuando el volumen lo permite, se solicita al origen que clasifique previamente y la saca llega ya etiquetada y lista para su contenedor de recepción. Cuando no, la clasificación se realiza en el Hub de DHL visitado por CatalunyaPress este diciembre en pleno rendimiento.
La tecnología permite clasificar por destino, código postal o ruta, lo que resulta crucial para la última milla. Cada furgoneta recibe su propia saca, ya ordenada según el recorrido de cada repartidor local. La plataforma cuenta actualmente con 120 furgonetas de reparto y recogida, integradas en un sistema donde la cinta puede funcionar en modo importación, exportación o mixto, descargando y cargando simultáneamente según convenga, controlado por especialistas.
El avión como extensión de la nave
Desde Sant Boi, la mercancía a través de DHL se conecta con una red aérea global basada en un sistema multi-hub. Leipzig actúa como hub principal europeo, pero no es el único: Bruselas, East Midlands o Malpensa permiten repartir flujos y evitar saturaciones. La lógica es clara: balancear la carga para que el sistema no dependa de un solo cuello de botella.
La flota supera los 200 aviones, combinando aeronaves propias con charters y wet lease (alquiler con tripulación y mantenimiento). Esta flexibilidad permite adaptar la capacidad diaria sin asumir costos estructurales. En el interior de los aviones, nada se deja al azar: el sistema LIFO (Last In, First Out) garantiza que lo prioritario —como la documentación— sea lo primero en salir al abrir la puerta de los aviones en destino.
Mercancía sensible y control absoluto
Algunos envíos exigen protocolos adicionales. La mercancía vinculada a radioterapia, por ejemplo, sigue un circuito completamente independiente: no pasa por cinta, se gestiona manualmente y se asegura con cinchas dentro del avión. Aunque está protegida para que no emita radiación al exterior, se trabaja con contadores y procedimientos estrictos para velar por la seguriad del personal que la transporta. Porque la consigna en la manera de trabajar de DHL es clara: riesgo cero. Seguridad laboral: “safety first” como principio operativo
En la nave, la seguridad tampoco es negociable. Los paquetes que superan los 20–25 kilos no pueden circular por cinta: el sistema detecta el peso y detiene el proceso para evitar sobreesfuerzos de los trabajadores. Cada jornada comienza con recordatorios de prevención y una idea que se repite como mantra: que el trabajador entre y salga en las mismas condiciones.
De 2.000 a 20.000 piezas: tecnología que no destruye empleo
El salto tecnológico por el que ha apostado DHL es evidente: en la antigua instalación procesaba unas 2.000 piezas por hora; en la nueva esta cifra se multiplica por diez. Y lejos de reducir plantilla, el crecimiento ha permitido mantener y generar hasta 500 empleos directos, con un aumento aproximado del 10% respecto a la etapa anterior. Dentro de esta plantilla, el 34% de la misma está compuesta por mujeres que han apostado por el sector de la logística para su desarrollo profesional.
La automatización ha transformado los perfiles profesionales en el Hub, haciendo surgir nuevos puestos técnicos, de control y mantenimiento que antes no existían. Ante esto, la estrategia de DHL ha pasado por la formación y reconversión interna de sus propios trabajadores, apostando por que la digitalización cambie los puestos de trabajo, pero no elimine a las personas de la ecuación.
Sostenibilidad: del SAF a la electrificación total
DHL Express sitúa la sostenibilidad en el centro de su estrategia empresarial. En aviación, el eje es el SAF (combustible sostenible de aviación). Actualmente, alrededor del 3,8% de los vuelos ya utilizan SAF, con un objetivo interno del 30% a alcanzar en 2030, por encima de los mínimos regulatorios europeos que quieren llegar al 5%. Y se usa SAF, porque la ventaja es decisiva: puede utilizarse en los aviones actuales sin modificar motores, y los modelos más nuevos pueden operar incluso al 100% con este tipo de combustible más sostenible y que reduce la contaminación de los vuelos.
En tierra, la apuesta es la electrificación progresiva. La nave de Sant Boi está diseñada como infraestructura de carbono casi cero, con placas solares, cargadores instalados y equipos eléctricos: plataformas elevadoras, unidades de potencia para aviones y parte de la flota de última milla. Algunas furgonetas eléctricas —principalmente de marcas como Ford, Mercedes y Opel— ya están operativas, aunque el reto sigue siendo la autonomía y la red de recarga. Para el transporte pesado de larga distancia, donde la batería aún no es viable, se trabaja con combustibles renovables, equivalentes terrestres del SAF.
Un hub que impulsa territorio y aeropuerto
Más allá de la nave, el impacto es territorial. DHL subraya que estas instalaciones refuerzan el papel estratégico de España como puente entre Europa, África y América Latina, una ventaja clave para las pequeñas y medianas empresas. Garantizar bodegas llenas no solo beneficia a la compañía: mejora la viabilidad de rutas, fortalece al aeropuerto barcelonés y aumenta la competitividad del entorno.
Madrid lidera actualmente el ranking de carga aérea en España; Barcelona se sitúa en torno al puesto 18 mundial, con un buen margen de crecimiento. Infraestructuras como la de Sant Boi son una pieza esencial para escalar posiciones y hacen imprescindible la ampliación del aeropuerto para que el sector pueda desarrollarse y generar más oportunidades laborales.
Al terminar el recorrido por este HUB, queda claro que aquí no se mueven “paquetes”, sino decisiones. Sacas, rutas, hubs, LIFO, charters, SAF, última milla, peso máximo, carbono cero. La logística es un idioma propio, técnico y preciso. Y en el nuevo hub de DHL Express en Sant Boi, ese idioma se habla a una velocidad de 20.000 paquetes por hora, conectando territorio, empleo y economía global desde una nave que mira directamente a la pista.
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