Vídeo | Un acuerdo europeo permite a la flota española mantener en 2026 los días de pesca

La decisión adoptada tras una larga negociación nocturna evita un ajuste drástico en el Mediterráneo, redefine cuotas atlánticas y deja pendientes acuerdos internacionales clave.

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Barcos amarrados en el puerto de Santoña, a 25 de marzo de 2022, en Santoña, Cantabria (España). Los pescadores de cerco del Cantábrico han decidido que saldrán a faenar el próximo 28 de marzo, en vista de que «el resto de flotas siguen en la mar»

 

 

Durante el cierre anual de decisiones pesqueras en Bruselas, el margen de maniobra de varios Estados miembros quedó reducido al mínimo ante propuestas técnicas que anticipaban un cambio profundo del escenario operativo.

El entendimiento sellado por la Unión Europea en la madrugada del sábado fija el marco de posibilidades de pesca para el próximo ejercicio y permite que los buques españoles del Mediterráneo conserven el mismo nivel de trabajo que en 2025: 143 jornadas anuales, siempre ligadas al mantenimiento de las medidas de compensación actualmente vigentes.

 

Un pulso político y técnico

El acuerdo no llegó de forma sencilla. El ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, reconoció tras finalizar el Consejo que el proceso había sido especialmente complejo, marcado por un planteamiento inicial extremadamente restrictivo por parte de la Comisión Europea. Según explicó ante los medios, “las negociaciones de este año han sido más difíciles”, una circunstancia que obligó a prolongar las conversaciones durante toda la noche.

Pese a ese contexto, el responsable español defendió con contundencia el resultado alcanzado. A su juicio, “es un éxito evidente”, no solo por el mantenimiento de la actividad, sino porque la flota no tendrá que asumir nuevas exigencias adicionales más allá de las ya aplicadas en 2025.

 

El escenario que Bruselas puso sobre la mesa

La propuesta de partida de la Comisión contemplaba un recorte del 65% de los días de faena para la flota mediterránea, lo que habría reducido la actividad a apenas 9,7 jornadas anuales. Bruselas ofrecía la posibilidad de recuperar un volumen cercano al de 2024, en torno a 130 días, únicamente si se aceptaban nuevas medidas de compensación, una opción que tanto el Gobierno como el sector consideraban difícilmente asumible.

Entre esas medidas figuraban vedas específicas para los arrastreros dedicados a la gamba roja en fondos inferiores a 600 metros, así como un veto general a la pesca de arrastre por debajo de los 800 metros. Todo ello se sumaba a las obligaciones ya introducidas este año, como el uso de puertas voladoras y la modificación de mallas.

 

Continuidad para la gamba roja

El texto final del acuerdo opta por la continuidad. Los límites de captura fijados en 2025 para la gamba roja en aguas españolas y francesas se extenderán a 2026, una decisión que aporta estabilidad a uno de los segmentos más sensibles del Mediterráneo. La misma fórmula se aplicará a especies equivalentes en aguas italianas, evitando cambios bruscos en la planificación de la flota.

 

Ajustes relevantes en el Atlántico

Más allá del Mediterráneo, la negociación también dejó resultados significativos en los caladeros atlánticos. España logró suavizar los recortes inicialmente propuestos por la Comisión Europea en varias especies clave. El lenguado del Cantábrico pasa de una reducción prevista del 28% a un 9%, mientras que en el golfo de Vizcaya el ajuste se limita finalmente al 1%.

El abadejo sigue una senda similar: del 26% de recorte planteado en un inicio se ha pasado a un 13% acordado. En contraste, la merluza, considerada la especie más emblemática y valiosa para los caladeros ibéricos, mantiene intacta su cuota. España podrá capturar hasta 17.445 toneladas en 2026, un volumen que Planas calificó de “magnífica” antes de entrar en la reunión decisiva.

 

La caballa, una cuestión aún abierta

El punto más delicado del paquete sigue siendo la caballa. Su reparto definitivo depende de acuerdos con otros estados costeros, entre ellos Noruega, que aún no se han cerrado. Atendiendo al dictamen científico, la Unión Europea fijó límites provisionales de captura para los seis primeros meses de 2026 con una reducción del 70% mientras continúan las conversaciones.

Dado que la campaña de esta especie se desarrolla más adelante en el año, los Veintisiete aceptaron un recorte provisional aún mayor, del 90%, con el compromiso de revisarlo una vez se alcance un acuerdo internacional.

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