Veolia se presenta al proyecto de biometano de Can Barba en Terrassa

La empresa  se ha aliado junto a Aquambiente para hacerse con la explotación de Can Barba en Terrassa. Esto supondría un contrato valorado en cerca de 120 millones de euros.

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Daniel Tugues   Director País de Veolia España

 

La multinacional francesa Veolia parece estar decidida a hacerse con el mayor proyecto de biometano licitado hasta la fecha en Catalunya. La empresa gala se ha aliado junto a Aquambiente para hacerse con la explotación de Can Barba en Terrassa. Esto supondría un contrato valorado en cerca de 120 millones de euros.

Con el proyecto de Can Barba en Terrassa, la empresa busca entrar en un sector que se perfila como una palanca extra para reforzar su grupo energético.

Cuatro grandes consorcios empresariales compiten por adjudicarse la concesión del proyecto de Can Barba, entre ellos Veolia, que se enfrenta a otras tres uniones temporales de empresas (UTE) integradas por algunos de los principales operadores del sector medioambiental e industrial. A la licitación también concurren FCC y Urbaser, Valoriza —controlada por Morgan Stanley Infrastructure— y el grupo empresarial vinculado al propietario de Lidl, que parten como aspirantes a la gestión de la infraestructura.

El contrato, impulsado por el Consorci per a la Gestió de Residus del Vallès Occidental, se estructura como una concesión de obras que abarca tanto la construcción de la planta como su explotación durante un periodo de diez años, dentro de un marco contractual total de doce ejercicios.

La actuación cuenta con financiación procedente del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, a través de los fondos Next Generation EU, lo que implica un nivel reforzado de supervisión por parte de las instituciones europeas en materia de control, seguimiento y transparencia.

La futura instalación de Can Barba estará diseñada para tratar hasta 20.000 toneladas anuales de residuos orgánicos mediante un sistema de digestión anaerobia, tecnología que permite producir biogás a partir de la fracción orgánica y transformarlo posteriormente en biometano, apto para su inyección en la red de gas natural.

El proyecto se inscribe en el componente 12 del plan estatal Política Industrial España 2030, así como en la línea de inversión destinada a reforzar la normativa en materia de residuos y a impulsar la economía circular, uno de los pilares de la estrategia europea de transición energética.

El diseño del concurso prioriza criterios más allá del componente económico. Solo el 35% de la puntuación se asigna a la oferta económica, mientras que el resto depende de parámetros técnicos automáticos y evaluaciones cualitativas. Entre los aspectos valorados figuran la calidad de las soluciones constructivas, el modelo de explotación, la integración arquitectónica y paisajística de la planta y la aplicación de los criterios de la taxonomía verde europea en la valorización de residuos.

Asimismo, la concesión exige garantizar una valorización mínima del 70% del peso total de los residuos tratados y el cumplimiento del principio de “no causar un perjuicio significativo” (DNSH) al medio ambiente, requisito indispensable para el acceso a financiación europea.

Al margen del resultado final del concurso, la competencia por el proyecto de Can Barba pone de relieve que el biometano ha dejado de ser una tecnología emergente para consolidarse como un activo estratégico para constructoras, fondos internacionales y grandes grupos empresariales. Con esta iniciativa, Catalunya refuerza su posición en el mapa de la creciente pugna por liderar el desarrollo del gas renovable en España.

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