Banco Sabadell distribuye 370 millones de euros a accionistas como parte del dividendo de 2025
El banco reparte este lunes su segundo dividendo a cuenta de 2025, que se suma a los pagos previos y se enmarca en un plan de remuneración de 6.300 millones para 2025-2027.
La entidad financiera continúa con su estrategia de retorno de beneficios a los accionistas, consolidando un plan que combina dividendos en efectivo y recompra de acciones, y que ha sido ratificado tras la última junta marcada por la fallida OPA de BBVA. Este reparto refuerza la política de remuneración al accionista y refleja los sólidos resultados registrados hasta septiembre.
Segundo dividendo a cuenta de 2025
Banco Sabadell realiza este lunes su segundo pago de 0,07 euros por acción correspondiente a los resultados de 2025, que en conjunto asciende a 370 millones de euros. Este abono se suma al primer dividendo de idéntica cuantía repartido el 29 de agosto, acumulando un total de 740 millones de euros, lo que representa el 46% de los beneficios obtenidos hasta septiembre. Según fuentes oficiales, “la política de remuneración refleja nuestro compromiso con los accionistas y la estabilidad financiera de la entidad”.
Próximo dividendo y política de remuneración
La entidad aún tiene pendiente un tercer dividendo a cuenta del ejercicio 2025, que se distribuirá entre marzo y abril de 2026, siguiendo el plan aprobado en la junta de accionistas. Este calendario forma parte de un programa más amplio que contempla un reparto total de 6.300 millones de euros durante 2025-2027, combinando dividendos en efectivo, recompra de acciones y un dividendo extraordinario de 2.500 millones por la venta de TSB.
Distribución de beneficios y estimaciones futuras
El plan establece la distribución del 60% de los beneficios logrados, junto con la entrega de todo el capital que exceda del 13%. Solo para el ejercicio de 2025, Sabadell tiene previsto repartir 1.300 millones mediante dividendos y recompra de acciones, mientras que para 2026 y 2027 la entidad estima una remuneración mínima de 2.500 millones a los accionistas en cada ejercicio. Este enfoque busca mantener la confianza de los inversores y garantizar una política de retorno estable a lo largo del tiempo.
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