Asia Central se inclina hacia Trump: el bloque regional firma la "Junta de la Paz" en Davos
El Foro Económico Mundial de 2026 ha consolidado un giro diplomático inesperado: el corazón de Asia Central, tradicionalmente bajo la sombra de Moscú y Pekín, ha decidido apostar por el nuevo multilateralismo de Donald Trump.
Los presidentes de Uzbekistán (Shavkat Mirziyoyev) y Kazajistán (Qasym-Jomart Tokayev) no solo asistieron a la cita en Davos, sino que se convirtieron en miembros fundadores de la Junta de la Paz, enviando un mensaje de autonomía estratégica al mundo.
La invitación formal de Trump para Asia Central
Ambos líderes de Kazajistán y Uzbekistán fueron de los primeros en el mundo en recibir y aceptar la invitación formal de Trump. Tokayev expresó su "sincera gratitud", subrayando que su país busca contribuir directamente a la estabilidad global y del Medio Oriente a través de este nuevo organismo.
Contrapeso a la ONU
Al unirse a esta junta (que Trump preside con carácter vitalicio o hasta su retiro voluntario), las naciones de Asia Central están validando un mecanismo que muchos ven como un rival directo de las Naciones Unidas.
Seguridad y Minerales Críticos
Detrás del discurso de "paz", existe un trasfondo económico vital. Trump ha cortejado a estos líderes (incluyendo reuniones previas en la Casa Blanca y una invitación al G-20 en Miami) con el objetivo de asegurar el acceso a los vastos recursos minerales de la región, fundamentales para la tecnología y la energía, restando control a China y Rusia.
Inversión de "Súper Miembros"
Aunque la membresía es gratuita por tres años, el estatuto de la Junta permite la permanencia definitiva mediante un pago de 1,000 millones de dólares, una cifra que sitúa a las potencias energéticas como Kazajistán en una posición de influencia potencial superior a la de los aliados europeos tradicionales que han rechazado la invitación.
Un nuevo eje geopolítico
Con la firma de estos tratados, Asia Central deja de ser solo un espectador en los conflictos lejanos (como el de Gaza, foco inicial de la Junta) para convertirse en un socio estratégico de Washington. Este movimiento permite a países como Uzbekistán y Kazajistán ganar protección diplomática estadounidense mientras mantienen sus complejas fronteras con Rusia y China.
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