VIDEO. Manuel Bretón: "España crece, innova y crea empleo, pero no está protegiendo a todos”
Manuel Bretón, presidente de Cáritas Española, ha aborda en su intervención en un nuevo desayuno de la Fundación CEDE el reto de una sociedad cada vez más desigual.
El nuevo desayuno de la Fundación CEDE ha sido presentado por José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España y miembro del Senado de la Fundación CEDE; y moderado por Ramón Adell, vicepresidente de la Fundación CEDE y ha tenido como protagonista a Manuel Bretón, presidente de Cáritas Española gracias al patrocinio de Veolia y Deloitte.
En un país que encadena buenos datos macroeconómicos pero convive con una desigualdad persistente, el Desayuno CEDE celebrado este jueves se convirtió en un espacio de reflexión incómoda pero necesaria. El invitado central Manuel Bretón, defendió con serenidad y contundencia que España “crece, innova y crea empleo, pero no está protegiendo a todos”.
El presidente de Cáritas Española ha presentado durante el encuentro los datos del último Informe FOESSA, subrayando la caída de la clase media y la emergencia habitacional como los grandes desafíos del contrato social.
En su presentación, se destacó el perfil de Bretón como una figura marcada por dos ejes: servicio y liderazgo. Con una larga trayectoria militar —incluyendo responsabilidades junto a la Casa Real y en gabinetes del Ministerio de Defensa—, Bretón explicó su paso a la acción social como un aprendizaje continuo “en el terreno”, de quienes atienden cada mañana a personas que llegan buscando ayuda.
El discurso de Manuel Bretón, ha resonado con la fuerza de una alerta temprana. Ante la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), Bretón ha diseccionado una realidad que los indicadores macroeconómicos suelen opacar: España crece, pero su cohesión social se debilita. De hecho durante su intervención ha afirmado: “estamos ante una fractura social. Las brechas —generacional, de género, digital— se abren cada vez más”. Aun así, defendió que España tiene capacidad para revertir la situación: “Tenemos recursos, profesionales y una sociedad profundamente solidaria. Lo que falta es un pacto social que nos una en lo esencial”.
Existe además una erosión del pacto intergeneracional: brechas que se abren y vínculos que se debilitan, alimentando la soledad y el “sálvese quien pueda”. En ese contexto, Bretón insistió en recuperar valores de cuidado y corresponsabilidad, y defendió que el informe FOESSA “no pide compasión”, sino decisiones y políticas capaces de reconstruir cohesión.
El informe FOESA, elaborado por más de 140 investigadores, revela que 4,3 millones de personas viven en exclusión severa, una cifra que Bretón calificó como “inaceptable en una economía que presume de fortaleza”. La vivienda y el empleo son los dos motores principales de esta exclusión. “La mitad de quienes acuden a Cáritas tienen trabajo, pero no llegan a fin de mes”, subrayó. El acceso a la vivienda se ha convertido en una emergencia social: España es el país europeo donde los jóvenes se emancipan más tarde, con una media que supera los 30 años.
El fin del empleo como escudo social
La tesis central de la ponencia ha sido demoledora: el trabajo ha dejado de ser el salvoconducto automático hacia la estabilidad. "La mitad del millón de personas que atendemos en Cáritas tiene empleo", afirmó Bretón, señalando que el fenómeno de los "trabajadores pobres" ya no es una anécdota, sino una característica estructural del mercado laboral actual.
Subrayó ademas que la exclusión social es “mucho más” que falta de ingresos: incorpora ámbitos como vivienda, empleo, salud, precariedad económica y vínculos comunitarios, medidos a través de decenas de indicadores que permiten observar la evolución social como un “vídeo” de largo recorrido, no como una foto puntual.
Bretón subrayó que el último informe FOESSA retrata una “sociedad del desasosiego” en la que “trabajar ya no siempre protege” y advirtió de la caída de la clase media y del bloqueo del ascenso social, especialmente entre los jóvenes: “Van a vivir peor que sus padres; eso no había pasado nunca”.
La meritocracia, según FOESA, se ha debilitado: el origen pesa más que el esfuerzo, y la desigualdad se hereda. La infancia es uno de los colectivos más golpeados: un tercio de la exclusión severa afecta a menores y el "ascensor social" esta fallando.
Según los datos del Informe FOESSA (Fundación Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), la exclusión severa afecta ya a 4,3 millones de personas en España. Bretón vinculó este deterioro a una creciente desigualdad que está "triturando" a la clase media, la cual ha perdido 10 puntos porcentuales en su peso sobre la sociedad española en las últimas décadas.
La vivienda: el nuevo motor de la exclusión
Si en los años 80 el drama social era el desempleo masivo, el diagnóstico de Cáritas para 2026 sitúa a la vivienda como el principal factor de expulsión. Bretón calificó la situación de "emergencia social", destacando cómo los precios prohibitivos no solo impiden la emancipación de los jóvenes sino que obligan a familias enteras a vivir en condiciones insalubres o de hacinamiento.
Citó que España está entre los países europeos donde más tarde se abandona el hogar familiar —por encima de los 30 años—, y vinculó esta realidad a una pérdida de expectativas vitales, especialmente en la juventud.
"Estamos ante un vídeo de la historia de nuestra sociedad, no una simple fotografía", explicó el presidente de Cáritas para ilustrar la tendencia de fondo: un ascenso social que se ha frenado y una generación de jóvenes que, por primera vez, se enfrenta a la certeza de vivir peor que sus padres.
El papel del Estado y la desconfianza ciudadana
El presidente de Cáritas preguntado por una contradicción creciente en nuestra sociedad que la ciudadanía defiende el Estado del bienestar, pero desconfía de su gestión afirmó: “Tenemos una red sanitaria y educativa magnífica, pero demasiada gente queda fuera por llegar tarde o no tener los documentos adecuados”, explicó. Cáritas actúa precisamente en esos huecos del sistema, atendiendo en 2024 a más de 1,1 millones de personas en España y a otro millón en el exterior.
Inmigración: “Trabajan, cuidan, construyen… pero sin papeles”
Bretón denunció que España recibe más de 500.000 personas al año y que casi 9 millones de extranjeros viven ya en el país. “Muchos trabajan, cuidan a nuestros mayores, construyen nuestras casas… pero siguen sin papeles”. Celebró que el Gobierno haya decidido avanzar en la regularización extraordinaria impulsada por una Iniciativa Legislativa Popular respaldada por más de 700.000 firmas. Porque tenemos que avanzar en derechos y desde la Iglesia tenemos esa obligación.
Un llamamiento al liderazgo ético: esperanza y responsabilidad
Desde su perspectiva como militar de carrera y ahora líder de una red de 70.000 voluntarios, Bretón apeló a la responsabilidad del sector empresarial. Instó a los directivos a transitar de una "ética del buen vecino" a una "ética del buen antepasado", orientada a tomar decisiones hoy que protejan el bienestar de las generaciones futuras.
Bretón defendió reforzar el pacto social y la cultura del cuidado, y llamó a sumar al mundo empresarial —“no hay empresas sostenibles en sociedades rotas”—, además de reivindicar la regularización de personas migrantes sin papeles: “La inmigración no es un problema, es una realidad; nuestra obligación es ayudarles a vivir como es debido”. Por eso afirmó que la colaboración entre empresas, administraciones y tercer sector es clave para traducir los diagnósticos en acción.
A pesar de la crudeza de los datos, hubo espacio para la esperanza y el analísis político. Tras destacar la "solidaridad extraordinaria" de la sociedad española ante catástrofes como la DANA, Bretón lanzó un dardo a la gestión institucional: "Tenemos los medios y la gente... si los políticos nos dejaran, este sería el país más maravilloso del mundo".
El presidente de Cáritas destacó la creciente implicación del tejido empresarial: “Nunca habíamos estado tan compenetrados con las empresas. Tres cuartas partes de nuestros recursos proceden de ellas”. Cáritas ofrece —dijo— “ética, gestión responsable, transparencia, capilaridad y un modelo de intervención reconocido internacionalmente. El 90% de nuestros recursos van a programas y solo tenemos un gasto del 6% en estructura mínima".
Para Cáritas, la democracia y el sistema económico no pueden ser plenamente funcionales si amplios sectores de la población sienten que el sistema "no está diseñado para ellos". El reto para el mundo directivo, según Bretón, no es solo financiero, sino moral: recuperar el valor del cuidado y la confianza para recoser una sociedad que hoy se percibe sola y fragmentada.
El encuentro concluyó con un mensaje que combinó realismo y optimismo. “La historia no recordará nuestras intenciones, sino nuestras decisiones”, afirmó el Vicepresidente de la Fundación CEDE. “Quizá no podamos cambiarlo todo, pero todos podemos cambiar algo”.
REVIVE EL DESAYUNO CEDE CON EL PRESIDENTE DE CÁRITAS
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