Las empresas centenarias convierten su legado en una ventaja estratégica para el futuro

El informe subraya que estas compañías no se limitan a adaptarse al entorno.

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Estrella Damm La Festa dels 150 Anys
Este año Damm cumple 150 años de existencia/ Foto: Cedida por Damm

 

¿Qué permite a una compañía atravesar crisis económicas, transformaciones tecnológicas y cambios sociales sin perder relevancia? Un nuevo análisis del Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership identifica un patrón común entre las organizaciones que superan el siglo de vida: la capacidad de transformar su legado en un activo estratégico que sostiene su competitividad a largo plazo.

El informe subraya que estas compañías no se limitan a adaptarse al entorno. Construyen una reputación sólida que actúa como puente entre su historia y su visión de futuro. Este enfoque, descrito como liderazgo reputacional, se basa en generar confianza sostenida con todos los grupos de interés, desde empleados y clientes hasta inversores y comunidades locales.

Según el análisis, las empresas que mantienen una reputación fuerte logran mayor fidelización, retienen talento con más facilidad y acceden a capital en mejores condiciones. La reputación se convierte así en un intangible crítico que refuerza la estabilidad en entornos volátiles.

Una visión intergeneracional del negocio


El documento destaca que las organizaciones centenarias operan bajo una lógica intergeneracional. Sus decisiones no se evalúan únicamente por el impacto inmediato, sino por su capacidad de aportar valor a quienes las sucederán. Esta perspectiva convierte el legado en un elemento activo de gestión, no en un simple recuerdo corporativo.

El legado, entendido como acción duradera, refleja la participación de la empresa en la sociedad y su contribución a moldear el entorno económico y social a largo plazo.

 

 

El estudio sitúa la licencia social para operar como uno de los componentes más determinantes del legado empresarial. Este permiso implícito —basado en integridad, transparencia y responsabilidad— no depende de la normativa, sino de la percepción pública.

Las compañías que han superado el siglo de vida han renovado esta licencia de forma constante, adaptando sus comportamientos a las expectativas de cada época. Perderla implica desconfianza y rechazo; mantenerla garantiza estabilidad y legitimidad.

En el contexto actual, marcado por la exigencia de sostenibilidad y propósito corporativo, esta licencia se ha convertido en un factor decisivo para la competitividad futura.

El legado como ventaja competitiva en el siglo XXI


El análisis concluye que el verdadero desafío no es solo sobrevivir al cambio, sino hacerlo sin romper el hilo que conecta pasado, presente y futuro. El legado, bien gestionado, no frena la transformación: la orienta. Y la reputación actúa como el mecanismo que permite que ese legado siga siendo relevante en mercados cada vez más exigentes.

El estudio invita a profundizar en cómo estas organizaciones han sabido proteger y proyectar su identidad a través del tiempo, y ofrece claves prácticas en el eBook “Empresas centenarias: Legado, Marca y Reputación”, disponible para descarga.

 

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