Romper el techo de cristal: el desafío empresarial para derribar los estereotipos que han marcado la historia
Expertas de distintos sectores defienden que la igualdad no solo es una cuestión social, sino también empresarial y un motor para transformar el presente y el futuro
La igualdad de género sigue siendo uno de los grandes retos sociales del siglo XXI. Aunque en las últimas décadas se han producido avances significativos en derechos y oportunidades, la realidad muestra que aún existen desigualdades en el acceso a puestos directivos, diferencias salariales y barreras culturales que frenan el desarrollo profesional de muchas mujeres.
En este contexto, cada vez más voces coinciden en que el impulso hacia una sociedad más igualitaria no puede recaer únicamente en las administraciones públicas. Las empresas privadas tienen juegan un papel fundamental en la construcción de un modelo social y económico más justo, basado en marcas con propósito que lleven a cabo políticas internas transformadoras y luchen por una cultura corporativa que garantice las mismas oportunidades para todas las personas.
Las empresas privadas deben tener la capacidad de generar entornos seguros y equitativos para el talento femenino. Foto: CatalunyaPress
La igualdad como motor de competitividad en la empresa
Para muchas compañías, promover la igualdad no es solo una cuestión ética, sino también estratégica. Dina Bueno, manager de planificación de producción en EBRO Factory, lo resume con claridad: la igualdad de género es una palanca que impulsa la competitividad en la industria. Los datos están ahí y muestran que la diversidad en los equipos generan un mejor impacto económico en la empresa. Según explica, garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades dentro de la empresa permite aprovechar mejor el talento disponible.
Sin embargo, Bueno advierte de que todavía existen barreras culturales profundamente arraigadas, especialmente en sectores históricamente masculinizados. Muchas veces, estas dificultades defiende que no responden a la naturaleza del trabajo, sino a inercia histórica y estereotipos o sesgos que asignan determinadas funciones a hombres o mujeres.
La directiva de EBRO apunta a una traba estrucutral que se inicia mucho antes de empezar la vida laboral. “Es un problema de base”, señala, en referencia a la etapa educativa y formativa en la infancia. Desde edades tempranas, muchas niñas siguen alejándose de determinadas carreras o profesiones debido a prejuicios sociales sobre qué ámbitos son ‘propios’ de cada género.
Superar estos sesgos implica, en su opinión, romper etiquetas y replantear el acceso al conocimiento y al empleo desde una perspectiva más abierta e inclusiva.
El papel de los medios para cambiar los marcos mentales
La transformación hacia una sociedad más igualitaria no depende únicamente de las empresas industriales o tecnológicas. También los medios de comunicación desempeñan un papel determinante en la construcción de referentes y en alzar la visibilidad del liderazgo femenino.
Así lo defiende Mabel Mas, directora general de El Periódico, quien subraya que los medios tienen una responsabilidad añadida más allá de informar: crear marcos mentales que influyen en la percepción social.
En los sectores masculinizados todavía existen etiquetas sobre el trabajo que debe desarrollar un hombre o una mujer. Foto: Consorci de la Zona Franca
En este sentido, Mas habla de la necesidad de “poner más mujeres en las fotos”, es decir, dar mayor visibilidad a la voces femenina en sectores donde históricamente ha sido minoritaria, como la tecnología, la industria o la economía. Una labor, que en ocasiones según confirma, implica un esfuerzo adicional por parte de las redacciones, ya que habitualmente las voces femeninas no siempre ocupan los espacios de poder o liderazgo que facilitan su presencia mediática.
Mas también se muestra crítica con el peso que tiene la igualdad en la agenda económica. A su parecer, todavía no ocupa el lugar que merece, y solo cuando se convierta en un asunto verdaderamente transversal podrá primero desarrollarse y luego consolidarse como una prioridad estructural.
Marcas con propósito: cuando la igualdad forma parte del negocio
Para algunas compañías, la igualdad no es solo un objetivo social, sino un elemento imprescindible para la sostenibilidad del negocio. Es la visión que defiende Ana Palencia, directora de comunicación de Unilever España, quien afirma que no puede existir una empresa sostenible si no existe igualdad.
Desde su perspectiva y experiencia, defiende que las organizaciones deben impulsar políticas internas capaces de transformar la cultura corporativa, generando entornos seguros donde las mujeres puedan desarrollarse profesionalmente y acceder a puestos de responsabilidad.
Palencia habla del concepto de “marcas con propósito”, aquellas que van más allá de la actividad económica y buscan tener un impacto positivo en la sociedad, rompiendo estereotipos y promoviendo nuevos referentes.
Para que estas políticas funcionen en la práctica, la comunicación interna juega un papel clave. Valores, comportamientos y responsabilidad compartida deben convertirse en la columna vertebral de la organización, garantizando que la igualdad se refleje en el día a día.
Un proceso donde la experta señala un elemento fundamental: la corresponsabilidad masculina, imprescindible para que las políticas de igualdad no recaigan únicamente sobre las mujeres.
La cultura corporativa es uno de los puntos estratégicos para que la igualdad funcione en empresas. Foto: Consorci de la Zona Franca
El reto de atraer talento femenino en sectores tecnológicos
Uno de los ámbitos donde la desigualdad continúa siendo más evidente es el tecnológico. Isabel Pérez, directora del hub digital e IT de Novartis, reconoce que la presencia femenina en este sector sigue siendo muy baja y avanza a un ritmo más lento de lo deseado. Una falta de representación que admite tener consecuencias directas una vez se acude al mercado laboral, ya que limita el acceso al talento y reduce la diversidad en los equipos de innovación.
Pérez advierte de que, si la igualdad no se consolida también en el ámbito empresarial podría ser uno de los pasos iniciales para dejar vía libre a que los avances sociales sufran retrocesos cuando cambien las políticas públicas o los contextos económicos no acompañen. Por ello, considera imprescindible que las empresas asuman un compromiso real y sostenido en el tiempo.
Empresas que impulsan el cambio desde dentro
Algunas organizaciones ya han comenzado a integrar la igualdad como una palanca estratégica de transformación interna. Es el caso de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), cuya directora general, Alicia Valle, explica que la compañía trabaja en dos sectores tradicionalmente masculinizados: el transporte y la gestión de estaciones de montaña.
Un contexto complicado teniendo en cuenta los ámbitos de trabajo, pero Valle no ha dejado pasar la oportunidad de destacar el esfuerzo de la empresa por convertirse en un reflejo de la sociedad, impulsando políticas activas de paridad y oportunidades.
La igualdad ocupa, de hecho, un lugar central dentro del anunciado Plan FGC 2040, una hoja de ruta que busca romper el techo de cristal y garantizar la presencia de mujeres en todos los niveles de la organización.
Entre las iniciativas impulsadas destaca también la formación del personal para detectar y actuar ante situaciones de acoso, mediante protocolos similares a los denominados “puntos lila”, diseñados para ofrecer respuestas rápidas y eficaces ante cualquier incidente. Política, que según explica Valle, no solo benefician a la empresa competente, sino que sirven como modelos a seguir para convertirse en "un motor de cambio" que inspire a otras organizaciones.
Proteger el futuro: no cortar las alas de la próxima generación
El avance hacia una igualdad real no es únicamente una cuestión del presente. Las decisiones que adopten hoy las empresas influirán directamente en las oportunidades del mañana. Promover entornos laborales más justos, visibilizar el liderazgo femenino y eliminar los estereotipos que condicionan la elección de estudios o profesiones son pasos fundamentales para evitar que niñas y jóvenes vean limitadas sus aspiraciones.
En definitiva, la igualdad de género no es solo un objetivo social o político, sino también una responsabilidad compartida por el conjunto de la sociedad, donde las empresas tienen la obligación de liderar el cambio. Solo así será posible construir un modelo económico y social en el que nadie tenga que renunciar a sus sueños por razón de género.
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