Ni estrellas ni nombres: la arquitectura apuesta por la "mirada crítica" y el distanciamiento de los grandes focos
En el BWAW, expertos del ámbito académico y profesional reivindican una arquitectura más crítica, social y menos marcada por la precariedad
El Barcelona Woman Acceleration Week (BWAW) 2026 afrontó su recta final con una jornada inicial dedicada a la arquitectura, un ámbito especialmente relevante en una ciudad que se ha convertido en Capital Mundial de la Arquitectura en 2026. El encuentro dio espacio y tiempo a voces destacadas del sector para reflexionar sobre el presente y el futuro de una profesión clave en la construcción de las ciudades y en la mejora de la vida cotidiana de las personas.
La sesión contó con la participación de Nerea Amorós, investigadora distinguida de la ETSAB-UPC; Eulàlia Gómez-Escoda, directora y decana de la ETSAB-UPC Barcelona Tech; y Albert Nogueras, presidente de AJAC. Durante el debate, los expertos abordaron desde la misma experiencia y conocimiento la esencia de la profesión hasta los desafíos estructurales que afectan a las nuevas generaciones de arquitectos.
¿Qué es realmente la arquitectura? Una profesión más allá de construir edificios
La ponencia arrancó con la pregunta del millón: qué significa realmente ejercer la arquitectura. Una pregunta aparentemente sencilla pero siempre difícil de responder. Para la investigadora Nerea Amorós, el primer paso es desmontar uno de los tópicos más extendidos, la tendencia a reducir la arquitectura a "construir edificios", cuando la práctica se aleja de la teoria, tratándose de una profesión mucho más amplia, que implica comprender los espacios, las dinámicas sociales y las necesidades de quienes los habitan.
En la misma línea, Eulàlia Gómez-Escoda subrayó la dimensión social del oficio, defendiendo que uno de los objetivos fundamentales de la arquitectura es “mejorar la vida de quienes nos rodean”. Una visión que conecta directamente con la idea de que el urbanismo y el diseño de los espacios tienen un impacto directo en el bienestar humano.
Por su parte, Albert Nogueras definió la arquitectura como una disciplina basada en la “mirada crítica” sobre el entorno. Desde su perspectiva, el trabajo del arquitecto consiste en analizar tanto el espacio doméstico como el entorno urbano para dar respuesta a problemas complejos que afectan a la sociedad.
Una profesión que cambia según el contexto cultural
Otro de los aspectos destacados del debate fue cómo la percepción de la arquitectura varía según el país o el contexto cultural. Amorós explicó que el significado y el papel del arquitecto pueden cambiar radicalmente dependiendo del lugar.
Durante su intervención puso como ejemplo países como Ruanda, Kenia o Inglaterra, donde el significado de la arquitectura se interpreta de formas distintas, aunque casi siempre con la misma misión común. En sus palabras, “puedes poner un arquitecto en casi cualquier lado”, porque su capacidad de analizar y organizar el espacio acaba teniendo un impacto positivo en la calidad de vida de las personas.
Repensar la formación universitaria
Desde su experiencia en la docencia, Gómez-Escoda quiso abrir un debate sobre la formación de los futuros arquitectos. La decana de la ETSAB defendió que las universidades deben fomentar más el diálogo crítico entre estudiantes, profesorado y mundo, en lugar de centrarse únicamente en reproducir conocimientos ya establecidos en "libros antiguos".
En este contexto, señalaba la necesidad de impulsar ese espíritu crítico es esencial para que las nuevas generaciones puedan afrontar los desafíos contemporáneos de la arquitectura, desde la sostenibilidad hasta la transformación de las ciudades.
Precariedad y nuevos desafíos para los jóvenes arquitectos
La mesa también abordó algunas de las principales preocupaciones de los profesionales más jóvenes. Según explicó Albert Nogueras, uno de los grandes problemas que arrastra el sector es la precarización de la profesión, una situación que se arrastra desde la crisis económica de 2008 y de la que muchos profesionales todavía no se han recuperado plenamente.
En este sentido, el presidente de AJAC apuntó a la necesidad de recuperar el estatus profesional del arquitecto, reforzando su papel dentro de los proyectos y el reconocimiento de su trabajo.
Nogueras también planteó otro reto cultural dentro del sector: superar la figura del arquitecto-autor, una tradición muy arraigada que identifica la profesión con grandes nombres y proyectos icónicos. Una presión que considera innecesaria para las nuevas generaciones que empiezan su carrera.
Dar valor a la “arquitectura cotidiana”
Durante el debate también se reivindicó la importancia de reconocer la arquitectura cotidiana, aquella que no aparece en las revistas especializadas ni en los grandes premios internacionales, pero que forma parte del día a día de las ciudades.
Los ponentes compararon esta realidad con el mundo de la gastronomía. Del mismo modo que en la cocina solo una pequeña élite alcanza las estrellas Michelin, en la arquitectura existe un reducido grupo de figuras mediáticas que concentran gran parte del reconocimiento. Sin embargo, la mayoría de profesionales desarrollan su carrera en proyectos más "ordianrios" pero igualmente necesarios. Un mensaje que busca dignificar el trabajo de quienes construyen la ciudad desde la base, sin la necesidad de situarse en el foco mediático.
Diseñar ciudades que funcionen para todos
Uno de los momentos más reveladores de la jornada llegó cuando Nerea Amorós compartió lo que considera uno de los secretos para que la arquitectura tenga éxito social. Una perspectiva curiosa de lo que significa llevar al oficio a la efectividad global. Amorós explicaba que una ciudad funciona bien cuando está pensada para niños y personas mayores. Si para estos dos grupos, el espacio urbano resulta accesible y seguro, también lo será para el resto de la ciudadanía.
La necesidad de explicar mejor el trabajo de los arquitectos
Para cerrar la reflexión, Albert Nogueras puso el foco en un reto comunicativo que todavía arrastra la profesión. Según explicó, los arquitectos deben salir de sus “zonas de confort” y de las “mini burbujas” en las que a veces se mueve el sector para explicar a la sociedad qué hacen y cuál es el valor de su trabajo.
El presidente de AJAC recordó que el arquitecto tiene una función clave dentro de cualquier proyecto, ya que es el profesional encargado de coordinar y supervisar a múltiples especialistas. Sin embargo, esa visión global también implica un desafío: el arquitecto debe “saber de todo”, algo que en determinados proyectos puede dificultar mantener siempre una mirada crítica clara.
La jornada concluyó con una idea compartida entre los ponentes: en un momento en el que las ciudades afrontan retos como la crisis climática, la vivienda o la transformación urbana, la arquitectura sigue siendo una herramienta fundamental para imaginar y construir un futuro más habitable.
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