Un proyecto europeo prueba desalinizadoras portátiles en barcos pesqueros de Catalunya
La iniciativa climática Life eCOadapt50 impulsa un ensayo en embarcaciones de Roses y Palamós para producir agua potable en alta mar, dentro de un programa europeo que promueve la adaptación de varias actividades económicas a los efectos del calentamiento global.
La propuesta forma parte de un amplio plan que prevé más de 75 actuaciones hasta 2030 en sectores especialmente expuestos al cambio climático, como el pesquero, el agroramadero, el forestal y el turístico.
El proyecto europeo Life eCOadapt50 impulsa nuevas soluciones para reforzar la capacidad de adaptación de la economía local ante el impacto creciente del cambio climático en el territorio de Catalunya. Una de las iniciativas más recientes explora el uso de desalinizadoras portátiles en embarcaciones pesqueras con el objetivo de garantizar agua potable durante largas estancias en alta mar.
Una prueba piloto en barcos pesqueros
Una iniciativa experimental se desarrolla actualmente en dos embarcaciones pertenecientes a las cofradías de pescadores de Roses y Palamós. En estos barcos se han instalado equipos portátiles capaces de convertir el agua del mar en agua potable para consumo de la tripulación.
Los dispositivos producen, respectivamente, 25 y 60 litros de agua dulce por hora. Se trata de sistemas diseñados con un formato compacto, pensado para cabinas con espacio limitado, lo que facilita su instalación a bordo de embarcaciones pesqueras que pasan semanas o incluso meses en el mar.
El ensayo se desarrolla en un contexto en el que las proyecciones climáticas apuntan a un incremento de las temperaturas en el área mediterránea durante los próximos años, un factor que obliga a reforzar la capacidad de adaptación de sectores tradicionales como el pesquero.
Un proyecto europeo para transformar la economía local
La prueba piloto se enmarca en el proyecto Life eCOadapt50, una iniciativa europea orientada a adaptar la economía local a los efectos del cambio climático. El programa está coordinado por la Diputació de Barcelona y cuenta con la participación de 25 socios públicos y privados.
El plan prevé la ejecución de más de 75 acciones hasta el año 2030 dirigidas a cuatro actividades económicas consideradas especialmente vulnerables: la agroramadera, la forestal, la pesquera y la turística.
Durante una visita realizada este lunes al puerto de Roses, el diputado de Acción Climática y Transición Energética de la Diputació de Barcelona, Marc Serra, ha destacado el valor innovador del ensayo realizado en los barcos.
“Este proyecto piloto es puntero porque nos ayuda a ahorrar miles de litros de agua, pero también nos permite ser más eficientes energéticamente, reducir emisiones y evitar el uso de envases plásticos de un solo uso”, ha señalado.
El responsable político también ha subrayado las ventajas operativas que pueden aportar estos sistemas. “Con las desalinizadoras a bordo, dotamos los barcos de mayor autonomía, mayor seguridad para la tripulación y aseguramos una mayor eficiencia en su tarea. Queremos que sea una opción replicable en todo nuestro territorio”, ha añadido.
El papel del Fons Climàtic de la Generalitat
El proyecto cuenta con financiación de la Comisión Europea y con el apoyo de la Generalitat de Catalunya a través de su Fons Climàtic. La directora general de Cambio Climático y Calidad Ambiental, Sonsoles Letang, ha puesto en valor el impacto de este instrumento.
“Esta iniciativa es un ejemplo de cómo el Fons Climàtic se convierte en una herramienta clave para impulsar proyectos transformadores que hacen nuestra economía más resiliente”, explica.
La responsable también ha destacado la urgencia de preparar al sector pesquero ante los cambios ambientales que ya se están observando. “La adaptación del sector pesquero al aumento de temperaturas es vital, y soluciones tecnológicas como estas permiten afrontar los riesgos climáticos detectados en nuestras diagnosis de vulnerabilidad”, afirma.
La implicación directa del sector pesquero
El propio sector pesquero participa activamente en el desarrollo del proyecto. Durante la visita a la embarcación Medan, una de las preparadas para producir agua potable mediante desalinizadoras, el presidente de la Federació Catalana de Confraries de Pescadors, Antoni Abad, ha subrayado el compromiso del sector con la sostenibilidad.
“La pesca catalana está impulsando acciones orientadas a reforzar la seguridad y la resiliencia de sus procesos operativos, unas iniciativas centradas, sobre todo, en la adopción de prácticas más sostenibles y eficientes”, afirma.
Abad también considera que este tipo de proyectos ayudan a preparar la actividad para los retos del futuro. “Con este compromiso, el sector pesquero da un paso adelante para garantizar una actividad más segura, preparada ante los retos futuros como los que plantea el eCOadapt50”, añade.
Proyectos para reforzar la economía local
El Grup d’Acció Local Pesquera Costa Brava, uno de los socios impulsores de la iniciativa, ha destinado más de 250.000 euros a proyectos orientados a fortalecer la economía local.
Entre las actuaciones impulsadas se encuentran la mejora de la gestión hídrica en cofradías de Girona, la adquisición de sensores para medir la temperatura del mar, un estudio sobre algas filamentosas, talleres de acuicultura y gastronomía, el diseño y construcción de un refugio climático en l’Estartit o un análisis del fregall en los caladeros artesanales.
El análisis científico del impacto climático
En paralelo al desarrollo de estas iniciativas, el Institut de Ciències del Mar (ICM - CSIC) ha elaborado el documento titulado “Efectes del canvi climàtic al sector pesquer català”. El informe identifica doce impactos del cambio climático que pueden afectar al sector pesquero y los presenta de manera clara y visual.
Este trabajo científico aporta una base de conocimiento que permite orientar las medidas de adaptación impulsadas dentro del proyecto.
Un plan con alcance territorial amplio
El proyecto Life eCOadapt50 cuenta con la implicación de agentes sociales, económicos y administraciones locales, además de las cuatro diputaciones de Catalunya. Su ámbito de actuación abarca 19 territorios que representan el 60% de la superficie catalana, aproximadamente 19.400 kilómetros cuadrados.
El programa dispone de un presupuesto total de 18,6 millones de euros hasta 2030. De esta cantidad, la Comisión Europea financia el 60%, mientras que el 16%, más de tres millones de euros, procede del Fons Climàtic de la Generalitat.
Este fondo se nutre del impuesto sobre los vehículos de tracción mecánica y del 20% de la recaudación del impuesto sobre instalaciones que inciden en el medio ambiente. Los recursos se destinan a proyectos que impulsan la transición hacia una economía baja en carbono y preparada para los impactos climáticos.
Diagnóstico previo de vulnerabilidad climática
Las actuaciones del proyecto se apoyan en una diagnosis de vulnerabilidad climática elaborada por la Oficina Catalana del Canvi Climàtic del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica de la Generalitat.
El estudio evalúa el grado de peligro climático, la exposición, la sensibilidad y la capacidad de adaptación de cada comarca frente a 21 riesgos analizados en los cuatro sectores económicos incluidos en el programa.
Los resultados se han resumido en fichas específicas por territorio y actividad económica, elaboradas conjuntamente con CCOO. Esta información permite identificar las zonas más adecuadas para aplicar medidas de adaptación y ayuda a los actores locales a reconocer los riesgos a los que están más expuestos.
Integración en las políticas climáticas del territorio
El proyecto se alinea con el Pla Clima de la Diputació de Barcelona y con los planes comarcales de adaptación al cambio climático desarrollados en once comarcas de la demarcación con enfoque municipal.
La institución provincial aporta además la experiencia adquirida en el proyecto Life Clinomics, desarrollado entre 2016 y 2019, así como el conocimiento técnico del Área de Acción Climática y Transición Energética y los espacios de la Xarxa de Parcs Naturals.
El objetivo final consiste en integrar los objetivos climáticos en las políticas públicas y en los instrumentos financieros, al tiempo que se impulsan medidas de adaptación en sectores clave de la economía catalana.
La iniciativa también se vincula con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, especialmente el número 6 sobre agua limpia y saneamiento, el 11 dedicado a ciudades y comunidades sostenibles y el 13 centrado en la acción climática, dentro de la agenda global para 2030.
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