La adaptación climática se impone como eje estratégico ante el impacto creciente en la economía global
Un foro especializado examina cómo el calentamiento condiciona actividades productivas y plantea la necesidad de anticiparse con medidas que refuercen la resiliencia en ámbitos clave como infraestructuras, energía o territorio en un contexto cada vez más incierto.
El escenario ambiental contemporáneo exige replantear modelos de desarrollo, gestión pública y actividad empresarial ante una realidad que ya transforma sistemas económicos, sociales y territoriales con efectos acumulativos.
Un diálogo estratégico ante un fenómeno estructural
La Fundación Naturgy y el Capítulo Español del Club de Roma impulsan en Madrid una nueva edición de sus Conversaciones entre expertos, centrada en los mecanismos de adaptación al cambio climático. El encuentro reúne a especialistas con responsabilidades técnicas e institucionales para analizar cómo este fenómeno se integra de forma transversal en sectores esenciales.
La sesión se articula en torno a un coloquio en el que participan Francisco Jorge Heras, subdirector general de Adaptación al Cambio Climático de la Oficina Española de Cambio Climático; y Efrén Feliu, responsable de esta misma área en TECNALIA. La apertura la realiza María Eugenia Coronado, directora general de Fundación Naturgy, mientras que José Manuel Morán, vicepresidente del Capítulo Español del Club de Roma, se encarga de la clausura.
Una transformación que ya condiciona todos los ámbitos
El diagnóstico compartido por los expertos sitúa el cambio climático como un factor estructural que afecta simultáneamente a múltiples dimensiones. Francisco Jorge Heras advierte con claridad sobre su alcance: “Es indispensable que las administraciones y las empresas tengan en cuenta que los impactos del cambio climático están generando problemas para la biodiversidad, el agua, la economía, la salud, la paz o la seguridad. Por lo que debemos anticiparnos y prevenir estos impactos”.
La reflexión trasciende el ámbito ambiental para instalarse en el núcleo de la planificación estratégica. El fenómeno no se limita a episodios extremos, sino que altera dinámicas profundas en la disponibilidad de recursos, la estabilidad de los sistemas productivos y la seguridad de las infraestructuras.
La adaptación entra en el corazón de las políticas públicas
Uno de los elementos centrales del debate gira en torno a la consolidación del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático como herramienta vertebradora. Heras subraya su alcance: “Uno de los grandes éxitos de este Plan ha sido lograr que la adaptación al cambio climático sea transversal en las políticas públicas: ya son más de 30 las acciones que incorporan estos criterios”.
Este avance implica un cambio de paradigma en la forma de diseñar políticas, infraestructuras y espacios urbanos. Sectores como el de las infraestructuras avanzan en la identificación de puntos críticos vulnerables, en un proceso que exige nuevas metodologías y una evaluación constante del riesgo. En paralelo, el ámbito de la vivienda afronta desafíos vinculados al aumento de temperaturas y al impacto energético.
La evolución es ya irreversible, como resume el propio Heras: “Hoy, nadie concibe diseñar una infraestructura que no esté preparada para resistir las condiciones climáticas”.
Mitigación y adaptación: una relación inseparable
El análisis técnico insiste en la necesidad de abordar el fenómeno desde una doble perspectiva. La adaptación permite responder a los efectos, pero la mitigación resulta imprescindible para contener su avance. “La adaptación sin la mitigación tiene muy mal pronóstico”, advierte Heras, quien recalca que el margen de maniobra es limitado.
En este sentido, apunta directamente a la raíz del problema: “Hay que atacar a las causas para frenar la raíz del problema, que es el calentamiento global por las emisiones de gases de efecto invernadero”. La complementariedad entre ambas estrategias se presenta como un eje ineludible en cualquier planificación a medio y largo plazo.
La incertidumbre como nuevo marco de decisión
Uno de los aspectos más relevantes que emergen durante la jornada es el papel de la incertidumbre. El cambio climático introduce variables difíciles de prever que obligan a reformular los modelos de análisis tradicionales. “Debemos ser conscientes de que para enfrentarnos al futuro no solo nos vale lo que sabíamos en el pasado”, señala Heras.
El experto advierte además sobre la interacción entre riesgos: “El disparo de un riesgo concreto interactúa con otros riesgos y puede terminar generando efectos inesperados”. Este enfoque sistémico obliga a adoptar una visión más compleja, en la que los fenómenos no se analizan de forma aislada, sino como parte de redes interdependientes.
Innovación tecnológica al servicio de la resiliencia
Desde la perspectiva aplicada, Efrén Feliu introduce el papel de la tecnología como herramienta clave para mejorar la capacidad de respuesta. “Estamos desarrollando herramientas digitales que permitan mejorar la toma de decisiones en adaptación al cambio climático, con un mayor control en la cuantificación del riesgo y la aplicación de medidas adaptativas”, explica.
Sin embargo, identifica una barrera relevante: “El contexto actual sigue necesitando una mayor armonización tanto de las fuentes de datos como de las metodologías de análisis”. La estandarización se presenta como un requisito imprescindible para trasladar el conocimiento científico a la práctica operativa.
El enfoque de TECNALIA apuesta por soluciones escalables, capaces de aplicarse a distintos sectores, lo que refuerza la idea de que la adaptación no puede limitarse a ámbitos concretos.
Un impacto transversal sin excepciones
La dimensión global del fenómeno queda reflejada en la intervención de Feliu: “El cambio climático impacta en todos los sectores sin excepción, por lo que el enfoque de adaptación debe integrarse en cualquier ámbito de la gestión pública y privada”. Desde los ecosistemas naturales hasta el sector financiero, ningún ámbito permanece ajeno.
En este contexto, el sector energético adquiere un papel estratégico en la definición de prioridades, aunque el experto insiste en la necesidad de mantener una visión integral. La planificación futura, además, se enfrenta a un escenario cambiante: “A futuro, las condiciones de generación y de demandas energéticas van a ser diferentes a las actuales”.
Infraestructuras ante un nuevo paradigma
El ámbito de las infraestructuras emerge como uno de los más sensibles. Feliu lo define con contundencia: “La seguridad de las infraestructuras frente al cambio climático es uno de los grandes retos actuales”.
La respuesta pasa por incorporar criterios de resiliencia desde el diseño, lo que impulsa la innovación en materiales, componentes y soluciones constructivas. Paralelamente, se desarrollan análisis a escala nacional y se producen avances normativos que acompañan este proceso de transformación.
La vulnerabilidad del entorno mediterráneo
En la apertura del encuentro, María Eugenia Coronado sitúa el foco en la anticipación como herramienta esencial: “La adaptación al cambio climático es fundamental para adelantarse a los cambios que vendrán”. Su intervención vincula directamente esta necesidad con los fenómenos extremos recientes, como incendios, inundaciones o sequías.
Asimismo, recuerda la especial exposición de determinadas áreas geográficas: “La región mediterránea ha sido tradicionalmente conocida por la comunidad científica como vulnerable en cuanto a mecanismos climáticos”. Este contexto afecta de forma directa a territorios como Catalunya, donde la combinación de factores climáticos y presión demográfica incrementa los riesgos.
Un contexto global marcado por tensiones
La clausura de José Manuel Morán amplía el análisis hacia el escenario internacional. “Vivimos un momento de enorme incertidumbre, marcado por tensiones geopolíticas y por un cuestionamiento creciente de la evidencia científica”, señala.
A pesar de estas dificultades, subraya que los efectos ya son visibles: “Sus efectos ya están transformando nuestras economías y territorios, desde el turismo hasta la agricultura”. La respuesta, en su opinión, debe combinar escala global y adaptación local: “La clave está en actuar con soluciones globales y adaptándonos a las especificidades locales”.
Conocimiento, transición y empleo verde
El papel de la Fundación Naturgy se inscribe en este contexto como agente de difusión y formación. La entidad trabaja en la transferencia de conocimiento sobre tecnologías energéticas y en la promoción de modelos sostenibles, además de impulsar programas educativos y de formación orientados a mejorar la empleabilidad.
Estas iniciativas contribuyen al desarrollo del empleo verde y refuerzan la capacidad de adaptación de la sociedad ante un desafío que ya no pertenece al futuro, sino que define el presente.
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