El impacto de la guerra amenaza al motor económico español, según CaixaBank Research
El informe alerta de que la crisis energética y la inflación son los principales riesgos para 2026
La escalada de tensión en Oriente Próximo, con epicentro en Irán, comienza a proyectar sus efectos sobre la economía europea y, en particular, sobre España. Un reciente análisis de CaixaBank Research advierte de que el impacto podría ser significativo, con una reducción del crecimiento del PIB de hasta casi un punto porcentual en el escenario más adverso.
El estudio pone el foco en la elevada incertidumbre del contexto actual, donde la evolución del conflicto y sus consecuencias energéticas serán determinantes para medir el alcance real del impacto económico.
Dos escenarios: del impacto moderado al más severo
Los expertos plantean dos posibles escenarios que ayudan a entender la magnitud del riesgo. En el primero, más favorable, el conflicto se resolvería en un periodo relativamente corto, con daños limitados en las infraestructuras energéticas, lo que permitiría contener el impacto económico.
En cambio, el escenario más negativo contempla una guerra prolongada durante varios meses, con efectos relevantes sobre el suministro energético y la necesidad de mantener medidas fiscales de apoyo durante más tiempo. En este contexto, el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) podría reducirse entre dos décimas y nueve décimas, frente a la previsión inicial del 2,4%.
Tal y como señalan los autores del informe, Oriol Carreras, Javier García y Zoel Martín, esta amplia horquilla refleja la incertidumbre global que domina el actual escenario económico.
La inflación, principal vía de impacto
Uno de los efectos más inmediatos del conflicto se trasladaría a los precios. El informe destaca que la inflación será el principal canal de transmisión a corto plazo, especialmente por el encarecimiento de la energía. En un escenario con el petróleo en torno a los 85 dólares por barril y el gas cerca de los 55 euros, el impacto podría añadir hasta un punto porcentual a la inflación prevista.
Sin embargo, el paquete de medidas impulsado por el Gobierno de España actuaría como un colchón económico, reduciendo este efecto en unas cuatro décimas. De este modo, la inflación podría situarse alrededor del 3% en 2026, en lugar de niveles más elevados.
El papel clave de las medidas fiscales
El informe subraya la importancia de las políticas públicas para amortiguar el impacto del shock energético. Si las medidas actuales se mantienen hasta mediados de año, su efecto será notable. No obstante, los expertos recomiendan que, en caso de prolongarse, estas ayudas se orienten de forma más específica hacia los sectores y colectivos más vulnerables, con el fin de maximizar su eficacia y contener el coste para las arcas públicas.
Exposición limitada, pero con riesgos indirectos
A pesar de la gravedad del contexto internacional, España presenta una exposición directa relativamente baja a la región del Golfo Pérsico. Las exportaciones hacia estos países representan apenas el 2% del total, equivalente al 0,7% del PIB.
No obstante, los riesgos indirectos son relevantes. Una caída significativa de las exportaciones o una desaceleración de los mercados internacionales podrían afectar al crecimiento. Por ejemplo, una ralentización de un punto en los mercados de destino restaría alrededor de dos décimas al PIB español.
El impacto de los tipos de interés se notará más adelante
Otro elemento a tener en cuenta es la política monetaria. Los mercados anticipan posibles subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo durante 2026.
Este endurecimiento tendría un efecto acumulado sobre la economía, con una pérdida estimada de 0,4 puntos de PIB en dos años, aunque su impacto sería más visible en 2027 que en el corto plazo.
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