Veolia apuesta por la inteligencia artificial y los centros de datos para crecer hasta los 1.000 millones en 2030
La compañía participada por CriteriaCaixa impulsa un nuevo negocio ligado a la IA y la gestión sostenible de recursos, con España en el punto de mira
La multinacional francesa Veolia ha decidido dar un giro estratégico hacia uno de los sectores con mayor proyección global: la inteligencia artificial y los centros de datos. Con este movimiento, la compañía aspira a generar hasta 1.000 millones de euros en ingresos adicionales antes de 2030, apoyándose en su experiencia en la gestión de agua, energía y residuos, tres recursos clave para el desarrollo de la economía digital.
Este nuevo impulso empresarial llega con el respaldo de CriteriaCaixa, que mantiene una participación relevante en el capital de la firma, y refuerza el posicionamiento de Veolia en un ámbito donde la sostenibilidad será determinante.
Un proyecto global para transformar los centros de datos
Desde Londres, la compañía ha presentado su iniciativa Data Center Resource 360, una propuesta que busca convertir los centros de datos en infraestructuras más eficientes y sostenibles. Estos espacios, esenciales para el funcionamiento de la inteligencia artificial y la computación en la nube, requieren enormes cantidades de energía y agua, lo que está generando una creciente presión sobre los recursos naturales.
En este contexto, Veolia plantea soluciones integrales que permitan reducir la huella ambiental y optimizar el consumo. Entre sus objetivos destacan el aumento de la reutilización energética, la disminución del impacto hídrico y la mejora en la gestión de residuos, con la aspiración de transformar estos centros en auténticos hubs circulares.
Un sector en plena expansión con alta demanda de recursos
El auge de la inteligencia artificial está provocando un crecimiento acelerado de los centros de datos a nivel mundial. Según las previsiones de la propia compañía, la demanda de estas infraestructuras podría triplicarse antes de 2030, impulsada por el desarrollo masivo de servicios digitales y el fenómeno del hyperscaling.
Sin embargo, este crecimiento conlleva importantes desafíos. Tanto los centros de datos como la industria de los semiconductores consumen grandes volúmenes de recursos, especialmente agua ultrapura y energía, lo que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad a largo plazo. De hecho, se estima que en 2030 el consumo de agua de estas actividades podría equipararse al de decenas de millones de personas.
Alianzas con gigantes tecnológicos
Veolia ya ha comenzado a posicionarse en este mercado a través de acuerdos con algunas de las principales compañías tecnológicas del mundo. Entre sus clientes figuran empresas como Google, Amazon Web Services, Intel o Samsung, con proyectos vinculados a la gestión de recursos en distintos países.
Además, la compañía no limita su estrategia a los centros de datos, sino que también busca aportar valor en la fabricación de chips, un sector estratégico que está ganando relevancia geopolítica y económica en todo el mundo.
España, una oportunidad con retos estructurales
Aunque por el momento los nuevos proyectos no incluyen directamente a España, la compañía ve un alto potencial de crecimiento en el país. La presencia consolidada de Veolia tras la integración de activos como Agbar, junto con las inversiones anunciadas por grandes tecnológicas en regiones como Aragón, sitúan al territorio como un posible escenario de expansión futura.
No obstante, existen limitaciones importantes. La CEO de la compañía, Estelle Brachlianoff, ha señalado que factores como la disponibilidad de agua y el acceso a la red eléctrica serán determinantes para atraer estos proyectos. En este sentido, ha subrayado el papel clave de las administraciones públicas a la hora de facilitar el desarrollo de esta industria.
Tecnología e inteligencia artificial para mejorar la eficiencia
Más allá de su aplicación en nuevos negocios, Veolia también planea integrar la inteligencia artificial en sus propios procesos internos. El objetivo es aumentar la eficiencia operativa y alcanzar mejoras económicas recurrentes superiores a 350 millones de euros anuales.
La compañía prevé duplicar el peso de estas mejoras en su rendimiento global, pasando del 23% actual al 50% en 2030, consolidando así un modelo más ágil, innovador y adaptado a las exigencias del mercado.
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