Vídeo | Los Marrecs de Salt conquistan la escalinata de la Catedral con un “pilar de 4” en menos de un minuto

La colla castellera repite su tradicional ascenso por los 90 escalones de la Catedral de Girona en la festividad de Tots Sants. El espectáculo, cargado de simbolismo, une fe, cultura y destreza en uno de los escenarios más emblemáticos del país.

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Imagen de la publicación @efemarq en la red social X

 

 

Cada 1 de noviembre, la piedra de la Catedral de Girona se convierte en testigo de una tradición que mezcla fuerza, equilibrio y emoción. Este año, los Marrecs de Salt volvieron a desafiar la gravedad al subir un “pilar de 4 caminant” por los 90 peldaños de la escalinata del templo en apenas 60 segundos, una imagen que simboliza tanto la devoción como la precisión técnica del mundo casteller.

 

Una tradición que combina historia y esfuerzo

El acto, celebrado al atardecer con motivo de Tots Sants, se ha consolidado como una cita ineludible en el calendario casteller. “Avui al vespre, com cada any per Tots Sants, la colla castellera dels Marrecs de Salt pujaran un ‘pilar de 4 caminant’ pels 90 graons de l’escalinata de la Catedral de Girona en poc menys d’un minut”, escribía @efemarq en la red social X, acompañando el mensaje con un vídeo grabado en una edición anterior.

 

 

En las imágenes se aprecia cómo la colla asciende lentamente, con el casteller de mayor altura al pie del pilar, mientras los compañeros acompañan con atención milimétrica cada paso, en un equilibrio perfecto entre riesgo y tradición.

 

Los castells como símbolo de identidad

El pilar de 4 caminant es una de las expresiones más singulares del universo casteller. Su ejecución, especialmente en un escenario tan exigente como la escalinata de la Catedral de Girona, requiere precisión, coordinación y confianza absoluta entre los miembros de la colla.

Esta demostración no solo pone de relieve la pericia técnica de los Marrecs de Salt, sino también el valor patrimonial de una práctica reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Cada año, cientos de espectadores se congregan en los alrededores para presenciar un momento que funde la arquitectura religiosa con el espíritu popular catalán.

 

Entre la emoción y el respeto

El silencio que se forma cuando el pilar comienza a moverse es casi litúrgico. Solo se rompe por los gritos de ánimo de los castellers y el aplauso del público al completarse la ascensión. “Castells i catedrals”, resume la publicación original de @efemarq, una frase que encapsula la esencia de este ritual: la unión entre la piedra y la carne, entre la fe y la cultura viva.

 

Un legado que perdura

Para los Marrecs de Salt, esta cita no es una simple actuación, sino un acto de memoria colectiva. La colla repite año tras año el mismo recorrido, perfeccionando la técnica y reforzando el vínculo con Girona. La combinación de la solemnidad del lugar con la energía de los castellers convierte cada edición en un homenaje al esfuerzo, la disciplina y la identidad catalana.

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