Más de 100 periodistas y los líderes políticos: el futuro del Mediterráneo se decide en Barcelona
En este contexto de incertidumbre nace el Nuevo Pacto por el Mediterráneo, presentado ante la prensa internacional no como un simple documento burocrático, sino como un verdadero plan de acción operativo.
Barcelona se ha convertido este viernes en el centro de atención de la política internacional. La relevancia de este 10º Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo (UpM) no solo se mide por el calibre de sus asistentes, sino por la expectación generada: medios acreditados de más de 40 países han sido testigos de una cita crucial para el futuro de la región.
Cambios en el tablero político y cultural
En las tres décadas transcurridas desde el inicio del Proceso de Barcelona, la panorámica del Mediterráneo ha cambiado radicalmente. No se trata solo de cambios en el tablero político o cultural; la región ha visto cómo las nuevas guerras se convertían en los principales vectores de influencia, todo ello bajo la sombra de la disrupción tecnológica y la inminente llegada de la inteligencia artificial. En este contexto de incertidumbre nace el Nuevo Pacto por el Mediterráneo, presentado ante la prensa internacional no como un simple documento burocrático, sino como un verdadero plan de acción operativo.
Durante la presentación del Pacto, quedó patente que el objetivo no es solo resolver problemas abstractos, sino afrontar los desafíos diarios de los países . La comisaria por el Mediterráneo, Dubravka Šuica , fue clara al explicar la lógica detrás de esta cooperación: la armonización de estándares es innegociable. Šuica advirtió que aplicar normas estrictas en la orilla norte pero ignorarlas en la sur derivaría inevitablemente en un "Mediterráneo contaminado". Una analogía que la vicepresidenta extendió más allá del medio ambiente, aplicándola a los derechos humanos y las reglas de juego comunes, al tiempo que anunciaba la movilización de 1.000 millones de euros para 2030 a través de la nueva "Asociación Azul".
El impacto global: De Ucrania a la seguridad en Gaza
El Mediterráneo se enfrenta a desafíos de seguridad que trascienden sus propias fronteras. Conflictos que parecen lejanos tienen repercusiones inmediatas en la región: la guerra en Ucrania, por ejemplo, ha derivado en crisis inflacionarias y un aumento de los precios de los alimentos que sacude las economías locales.
Sobre esta interconexión habló la Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas. Kallas vinculó el desarrollo económico con la seguridad, destacando que la digitalización y la conectividad podrían aumentar el PIB regional en un 50% en las próximas décadas. Sin embargo, su intervención más relevante giró en torno a la seguridad física en Gaza.
La jefa de la diplomacia europea reveló que la UE está trabajando con Jordania y Egipto para entrenar a la policía palestina, subrayando que "la responsabilidad de la seguridad en Gaza recaerá en última instancia" sobre este cuerpo y confirmando la disposición europea a extender sus misiones sobre el terreno.
Israel y Palestina en la misma mesa
Inevitablemente, la atención del foro se centró en la guerra en Gaza. La Unión por el Mediterráneo se reivindicó como el único foro internacional donde representantes de Israel y Palestina se sientan actualmente a la misma mesa, un hecho de enorme simbolismo político.
El ministro de Asuntos Exteriores de España y anfitrión del encuentro, José Manuel Albares, aprovechó esta singularidad para lanzar un mensaje contundente: "La respuesta multilateral, el diálogo y la cooperación son la forma de avanzar". Albares insistió en que el Estado de Palestina "no es un concepto, es una realidad que se puede encarnar en personas", y reiteró que la solución de los dos Estados es la única vía transitable para la estabilidad, agradeciendo que, pese a las diferencias, el diálogo se mantenga vivo en Barcelona.
Sin embargo, el contrapunto lo puso Ayman Safadi, Viceprimer Ministro de Jordania. En una declaración mucho más dura, Safadi lamentó que la promesa de prosperidad y cooperación del Mediterráneo se haya "quebrado ante la barbarie de una ocupación israelí". El representante jordano denunció que la región es testigo de formas horribles de violencia tras "dos años de genocidio que han dejado más de 70.000 mártires palestinos", contrastando las aspiraciones del Nuevo Pacto con la cruda realidad del conflicto.
Una apuesta por el capital humano
A pesar de la gravedad del contexto geopolítico, el foro cerró con una mirada puesta en el futuro y en el tejido social de la región. En el tramo final, Dubravka Šuica habló sobre la importancia de la educación y el intercambio cultural como motores de cambio a largo plazo. Ella abogó por la creación de un Instituto Mediterráneo y el desarrollo de programas de movilidad educativa tipo Erasmus para la región, apostando por las nuevas generaciones como la única garantía sostenible para un partenariado mediterráneo duradero.
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