VIDEO | Protocolos secretos y "tierra quemada": la brutal estrategia de la Unión Soviética contra la peste porcina

Sacrificio total de todos los cerdos en el foco, estuvieran enfermos o sanos, debían ser sacrificados mediante un "método incruento".

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Quemado
Sacrificio total de todos los cerdos en el foco, estuvieran enfermos o sanos, debían ser sacrificados mediante un "método incruento" ( Foto Rosseljoznadzor)

 

La lucha contra la Peste Porcina Africana   no es una batalla veterinaria convencional; es una operación de seguridad nacional. El documento de 1980 de la Unión Soviética revela que, para contener un virus con una tasa de mortalidad cercana al 100%, los países deben operar bajo una lógica casi militar, dividiendo la respuesta en prevención, contención y "tierra quemada".

La fortaleza fronteriza: el bloqueo preventivo

Antes de que el virus entre, la estrategia es el aislamiento total de fuentes de riesgo. La normativa soviética de 1980 establecía un "cordón sanitario" en las fronteras, puertos y aeropuertos que sigue siendo la base de la bioseguridad moderna:

Prohibición total

Veto absoluto a la importación de animales y carne desde países infectados. Se identificó que la basura de barcos, aviones y trenes internacionales era una bomba biológica. Se prohibía terminantemente tirar restos de comida en aguas o territorios soviéticos; todo residuo debía ser incinerado. Las aduanas tenían orden de confisar y destruir cualquier embutido o carne que los viajeros trajeran en su equipaje, sin excepciones.

La estrategia de "los círculos concéntricos"

Cuando se confirma un brote, la respuesta no es lineal, sino geográfica. El protocolo establece un sistema de "anillos de seguridad" para asfixiar al virus. El territorio se dividía en tres niveles de actuación inmediata. El Foco Epizoótico (Zona Cero) es la granja o pueblo donde están los animales enfermos. Primera Zona de Amenaza (radio de 5 a 20 km) es La Área de Amortiguamiento Inmediato. Segunda Zona de Amenaza (radio de 100 a 150 km): Zona de Vigilancia estratégica.

"Tierra quemada" en la Zona Cero

En el foco de la infección, la instrucción era clara: eliminación total para salvar al resto del país. Las medidas eran extremas. Sacrificio total de todos los cerdos en el foco, estuvieran enfermos o sanos, debían ser sacrificados mediante un "método incruento" (sin derramamiento de sangre para no esparcir el virus).

 

Fuego y entierro: los cadáveres no se procesaban; se quemaban en el sitio o se enterraban en fosas de 2 metros de profundidad cubiertas con cal viva.

Destrucción de infraestructura: No bastaba con limpiar. Las estructuras de madera, comederos y suelos precarios se desmontaban y quemaban. El virus es tan resistente que incluso se ordenaba retirar la capa superior del suelo (tierra) y enterrarla.

Vaciado sanitario

En el anillo inmediato al brote, la prioridad era eliminar cualquier posible huésped para el virus.  Se prohibía la venta de cerdos y se procedía a la compra estatal de todos los cerdos de la zona para su sacrificio inmediato. La carne de estos animales (si no presentaban síntomas) no se vendía fresca. Se destinaba obligatoriamente a la producción de conservas o embutidos cocidos a altas temperaturas para garantizar la muerte del virus.

Bloqueo de transporte

Se instalaban puestos policiales y militares (con barreras de desinfección) las 24 horas en todas las carreteras. Nadie entraba ni salía sin control.

 

El factor humano y la cuarentena

La lucha requería controlar también a las personas, ya que el virus puede viajar en la ropa o las botas.  El personal que trabajaba en la liquidación del foco quedaba "internado" (aislado) hasta finalizar las tareas. Salir de la zona infectada requiera pasar por duchas higiénicas y someter la ropa a cámaras de vapor de formaldehído. Se prohibían ferias, mercados y exposiciones de animales en toda la región afectada.

La larga espera: repoblación

La victoria contra  la Peste Porcina Africana requiere paciencia. Según el documento de 1980, la cuarentena solo se levantaba 30 días después de haber eliminado al último cerdo y desinfectado todo. Sin embargo, las cicatrices quedaban durante 6 meses después, seguía prohibido sacar productos cárnicos de la región. La repoblación (volver a traer cerdos a las granjas afectadas) solo se permitía un año después del levantamiento de la cuarentena.

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