¿Qué pasó con las elecciones en Honduras?
La contienda, que podría significar un giro político conservador tras el mandato del Partido Libre, se desarrolla bajo la sombra de acusaciones directas de Donald Trump.
La incertidumbre postelectoral en Honduras se ha transformado en una crisis política y diplomática, con un "empate técnico" entre los candidatos de derecha y la injerencia explícita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La contienda, que podría significar un giro político conservador tras el mandato del Partido Libre, se desarrolla bajo la sombra de acusaciones directas de Trump, quien no solo amenazó al país por la lentitud del conteo, sino que también defendió al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico.
El Consejo Nacional Electoral bajo amenaza
El Consejo Nacional Electoral (CNE) se encuentra bajo una intensa presión tras finalizar la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) con solo el 57% de las actas procesadas, reflejando una diferencia de apenas 515 votos entre los dos aspirantes: Nasry Asfura (39,91%) del Partido Nacional y Salvador Nasralla (39,89%) del Partido Liberal.
Mientras el CNE llama a la "calma y prudencia" para dar paso al conteo de actas de contingencia y al escrutinio especial —un proceso que legalmente puede extenderse hasta 30 días—, Donald Trump irrumpió en el escenario. Trump, que había apoyado a Asfura, acusó a Honduras de "estar intentando cambiar los resultados" y advirtió de graves "consecuencias" si esto ocurría, sembrando dudas sobre la transparencia del proceso democrático.
La injerencia de Donald Trump
Con su defensa pública del expresidente Juan Orlando Hernández (correligionario de Asfura), condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por narcotráfico. El presidente estadounidense afirmó que la condena de Hernández fue un "montaje" orquestado por la Administración de Joe Biden, asegurando haber revisado los hechos y concordar con quienes en Honduras le pidieron apoyo al considerar que la captura era una "maniobra política". Trump incluso anunció su intención de indultar al exmandatario.
Esta defensa ha tenido un doble impacto en la elección. Brindó un impulso político y recursos a la campaña de Asfura, reavivó el sentimiento de rechazo, particularmente el voto "fuera JOH" (la consigna popular de 2021) en sectores del electorado que ven el caso Hernández como un símbolo de la corrupción y el narcotráfico en el Estado.
Analistas sociales como Leonardo Pineda señalaron que la intervención de Trump, aunque motivó una mayor afluencia a las urnas, fue "agridulce" para el Partido Nacional debido al fuerte rechazo que aún genera la figura de Hernández.
Un posible giro
El resultado preliminar, aunque inconcluso, sugiere un castigo electoral para el oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre), cuya candidata, Rixi Moncada, quedó relegada a un distante tercer lugar (19,16%).
La disputa entre Asfura y Nasralla consolida un probable giro político hacia la derecha, con dos figuras conservadoras compitiendo por la Presidencia. Nasralla, aunque se presenta por el Partido Liberal y fue brevemente vicepresidente de Xiomara Castro, se ha posicionado como anticomunista. Asfura, exalcalde de Tegucigalpa, busca restaurar el poder del Partido Nacional tras el escándalo de su anterior liderazgo.
Ambos candidatos han basado sus campañas en la advertencia de que la permanencia de la izquierda convertiría a Honduras en una "nueva Venezuela", apelando a una ideología que resuena con la retórica de Trump.
En este tenso panorama, Honduras se encuentra en una encrucijada donde el resultado democrático no solo depende del conteo de votos, sino también de la capacidad de las instituciones electorales de resistir la presión interna y las amenazas de la potencia del norte.
Escribe tu comentario