Trump desafía a Europa con la prohibición de visados: así ha sido la reacción de los líderes europeos
Macron y Bruselas denuncian “coerción e intimidación” tras la sanción a Thierry Breton y cuatro activistas que impulsaron la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE
La relación entre Estados Unidos y Europa atraviesa un nuevo momento de tensión. Washington impuso este martes prohibiciones de visado a cinco figuras europeas, incluido Thierry Breton, ex comisario de la UE y arquitecto de la Ley de Servicios Digitales (DSA), así como a cuatro activistas contra la desinformación.
Las otras personas afectadas son Imran Ahmed, director del Centro para Contrarrestar el Odio Digital (Reino Unido); Anna-Lena von Hodenberg y Josephine Ballon, de la ONG alemana HateAid; y Clare Melford, cofundadora del Índice Global de Desinformación.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, justificó la medida alegando que los europeos habían intentado obligar a las plataformas estadounidenses a “castigar opiniones” contrarias a su visión. Desde Berlín, Madrid, París y Londres, los gobiernos europeos condenaron la acción y advirtieron que podrían responder “con rapidez y decisión” ante estas medidas injustificadas.
Macron no ocultó su indignación: “Estas medidas constituyen intimidación y coerción destinadas a socavar la soberanía digital europea”, escribió en X, subrayando que la DSA fue aprobada de manera democrática por el Parlamento Europeo y el Consejo. Breton, por su parte, calificó la prohibición como una “caza de brujas al estilo McCarthy”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recalcó que la libertad de expresión es un pilar fundamental de la democracia europea y advirtió que la UE defenderá su autonomía regulatoria.
Esta disputa se suma a una serie de tensiones entre EE. UU. y Europa, y pone de relieve el creciente choque sobre la regulación de las grandes plataformas digitales y el control del discurso en línea. La DSA, aprobada en 2022, obliga a las grandes empresas tecnológicas a tomar medidas contra contenido ilegal, incitación al odio y desinformación electoral.
En el Reino Unido y Alemania, gobiernos y activistas expresaron su solidaridad con los afectados y rechazaron las sanciones estadounidenses como una forma de censura extraterritorial.
El caso de Breton y los activistas marca un nuevo capítulo en la lucha por la soberanía digital europea frente a las presiones de Estados Unidos y podría tener implicaciones de largo alcance para la cooperación tecnológica transatlántica.
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