Pete Hegseth, el secretario de Guerra de EE. UU, califica de “histórica” la operación contra Maduro
El Pentágono ha llevado a cabo una acción estratégica contra Nicolás Maduro, destacando la capacidad de sus fuerzas y el liderazgo de Donald Trump como factores clave de su ejecución y efectividad.
La intervención militar estadounidense en Venezuela marca un antes y un después en la proyección de poder de Washington en América Latina, y genera debate sobre sus implicaciones políticas y de seguridad hemisférica.
Una operación sin precedentes
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, califica la acción contra Nicolás Maduro como “una operación histórica”, destacando la combinación de fuerza militar y aplicación de la justicia estadounidense que ha desplegado el país. Según Hegseth, las fuerzas estadounidenses han demostrado una capacidad única: “No alcanzan a describir la valentía, el poder y la precisión de esta operación histórica”.
El funcionario describe la intervención como “una operación conjunta masiva ejecutada de manera impecable por los mejores estadounidenses que tiene nuestro país”, destacando su planificación y ejecución en medio de la noche, bajo criterios de precisión y discreción absoluta.
La élite militar al frente
Hegseth enfatiza que los combatientes desplegados representan “la élite de Estados Unidos”, y reconoce de manera particular al general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, y a sus equipos: “Me quito el sombrero ante estos hombres. Ver su valentía, gallardía y gloria me llena de humildad”.
La operación evidencia, según el secretario, que “ningún otro país del planeta está siquiera cerca de poder llevar a cabo una acción como esta”, destacando la coordinación, tecnología y entrenamiento como factores decisivos.
Mensaje de disuasión y seguridad hemisférica
El secretario de Guerra envía un mensaje directo a los adversarios internacionales: “Como dijo el presidente, nuestros adversarios están bajo aviso. Estados Unidos va a actuar en cualquier lugar y en cualquier momento”.
En su intervención, Hegseth subraya que Nicolás Maduro y otros actores internacionales “tuvieron su oportunidad”, pero la han perdido. Asimismo, enfatiza la intención de la administración Trump de frenar el tráfico de drogas, detener el envenenamiento de la población estadounidense y recuperar recursos estratégicos: “Esto es poner a Estados Unidos primero”.
Hegseth enmarca la operación dentro de una estrategia de seguridad hemisférica que busca garantizar “seguridad, libertad y prosperidad para el pueblo estadounidense”, describiéndola como una aplicación directa de la doctrina de “paz gracias a la fuerza”.
Un mensaje político de alto impacto
Más allá de lo militar, la intervención tiene un fuerte valor simbólico y estratégico para Estados Unidos en 2026. Según Hegseth, la acción representa la consolidación de un liderazgo presidencial que combina valentía, decisión y capacidad operativa sin precedentes: “Ningún otro presidente había demostrado esta clase de liderazgo, valentía y determinación. Esta es la combinación más poderosa que haya visto el mundo”.
El secretario concluye que el Departamento de Guerra se siente orgulloso de su papel en la operación, asegurando que bajo el liderazgo de Trump, Estados Unidos reafirma su posición global y su influencia en la región: “Bienvenidos a 2026. Bajo el presidente Trump, Estados Unidos está de vuelta”.
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