Francia prohíbe las redes a menores de 15: ¿Qué prepara el Parlamento Europeo con su "Plan de los 16"?
En declaraciones a Catalunya Press, la Vicepresidenta del Parlamento Europeo, Christel Schaldemose, ha detallado los pilares de la futura legislación europea
Francia ya ha pasado a la acción con el respaldo de la Asamblea Nacional a una ley que veta el acceso a las redes sociales a menores de 15 años. Sin embargo, el movimiento francés es solo la avanzadilla de una regulación mucho más ambiciosa que se gesta en Bruselas para proteger la "infancia digital".
El "escudo digital" de la UE
En declaraciones a Catalunya Press, la Vicepresidenta del Parlamento Europeo, Christel Schaldemose, ha detallado los pilares de la futura legislación europea:
Fin de la autorregulación
Schaldemose denuncia que las tecnológicas han agotado su crédito y han fracasado tras años de promesas incumplidas.
El estándar de los 16 años
El Parlamento busca un estándar único europeo que fije en 16 años la edad mínima para redes sociales, vídeos y compañeros de IA.
Consentimiento parental
Entre los 13 y los 16 años, el acceso solo sería posible bajo una autorización explícita de los padres. La propuesta exige vetar funciones como el "scroll infinito" y los algoritmos diseñados para maximizar la retención de los menores. Schaldemose insiste en que las plataformas deben estar configuradas por defecto para proteger la salud mental de los jóvenes.
La tecnología detrás del control: la Cartera eID
A diferencia del modelo australiano de bloqueo puro, Schaldemose explica que Europa apuesta por una solución técnica avanzada.
Verificación de edad
Se utilizará la Cartera Europea de Identidad Digital (eID) para acreditar la edad de forma segura. El objetivo es verificar la edad sin que las plataformas tengan acceso a la identidad real del usuario o a datos personales innecesarios. La Comisión Europea utilizará la Ley de Servicios Digitales (DSA) como infraestructura legal para obligar a las grandes plataformas (VLOPs) a cumplir estas normas.
"Es mucho mejor contar con normas armonizadas de la UE que dejar a los países y a los padres solos", concluye Schaldemose, subrayando que la inacción ya no es una opción frente a un sistema diseñado para "cosechar los datos" de los niños.
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