Trump estalla contra Bad Bunny tras su actuación en la Super Bowl: “Es repugnante”
El show en castellano del artista puertorriqueño, cargado de reivindicación cultural y mensajes sobre migración, provoca la dura reacción del presidente en plena polémica política
La actuación de Bad Bunny en el espectáculo del descanso de la Super Bowl ha desatado una fuerte polémica política después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetiera públicamente contra el artista por su show en castellano y su carga simbólica en defensa de las raíces latinoamericanas.
El cantante puertorriqueño cerró su actuación con el mensaje “Seguimos aquí”, tras enumerar países del continente americano, en una reivindicación cultural que llega en un momento de tensión por las políticas migratorias impulsadas por la Administración Trump y el debate sobre la oficialidad del idioma inglés en el país.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump calificó el espectáculo como “absolutamente terrible” y lo definió como “uno de los peores de la historia”. Según el mandatario, la actuación “no representa los estándares de éxito, creatividad ni excelencia de Estados Unidos”.
El presidente también criticó el uso del español durante el show: “Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”, escribió, añadiendo que el baile era “repugnante”, especialmente para el público infantil.
La controversia llega días después de que Bad Bunny hiciera historia en los Premios Grammy, al convertirse en el primer artista en ganar el galardón al Álbum del Año con un disco íntegramente en español. Durante su discurso, el cantante lanzó un mensaje contra el trato a los migrantes y criticó públicamente al ICE, defendiendo la dignidad de las comunidades latinoamericanas.
El artista también ha mantenido una postura firme frente a las políticas migratorias recientes. Su última gira evitó Estados Unidos ante la preocupación de que sus seguidores pudieran verse afectados por operativos de inmigración.
La actuación incluyó otro gesto simbólico: Bad Bunny lució banderas de Puerto Rico con el azul claro, asociadas a movimientos independentistas, lo que añadió una dimensión política al espectáculo.
No es la primera vez que la Super Bowl se convierte en escenario de reivindicación social. Durante el primer mandato de Trump, Jennifer Lopez denunció desde el mismo escenario la detención de menores migrantes.
La reacción presidencial y la respuesta del artista han reavivado el debate sobre cultura, identidad, inmigración y libertad artística en uno de los eventos deportivos más vistos del mundo.
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