EE.UU. reubica sus tropas de Siria en la frontera con Irak

La presencia de las tropas en la región de Rmelan, cercana a la frontera iraquí, refuerza esta estrategia de contención hacia Teherán.

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La presión de las tropas de EEUU en la zona preocupa en la zona/ Foto de archivo EP

 

 Las fuerzas estadounidenses han comenzado su repliegue de Siria, concretamente de una de sus mayores bases en el noroeste del país, Qasrak. Este movimiento se produce tras el avance del Gobierno de Damasco, que, con el respaldo de Washington, ha consolidado su control territorial, especialmente después del cambio de régimen en 2024. La coalición liderada por EE.UU. ha reubicado sus tropas en Rmelan, cerca de la frontera con Irak, marcando un nuevo capítulo en la presencia militar estadounidense en Oriente Medio.

La consolidación de un nuevo orden en Siria

La retirada de las fuerzas estadounidenses coincide con el proceso de consolidación del Gobierno sirio en Damasco, que, tras años de conflicto, ha logrado recuperar el control de gran parte del territorio nacional. Aunque este nuevo régimen es islamista, ha mantenido una relación estrecha con Washington después de su cambio de administración. El respaldo de EE.UU. se ha traducido en una integración formal de Siria en la coalición antiyihadista, lo que refleja una adaptación pragmática de la política estadounidense en la región.

Las tropas estadounidenses, que estuvieron desplegadas en Siria durante más de una década en colaboración con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y en combate directo contra el Estado Islámico, abandonan ahora una misión que fue crucial para frenar el avance del grupo yihadista. La retirada se produce después del derrocamiento de Bashar al Ásad por parte de una coalición insurgente en 2024, lo que resultó en el final de la presencia del Estado Islámico en el país.

Un cambio en la estrategia militar estadounidense

El repliegue de las tropas se enmarca en un contexto de creciente tensión regional, particularmente con Irán. A medida que las negociaciones nucleares con Teherán se estancan, Washington está reorientando su estrategia militar hacia el país persa. La presión sobre Irán aumenta mientras se negocian acuerdos sobre su programa nuclear, con la amenaza de intervención militar en caso de que fracasen las negociaciones. La presencia de las tropas en la región de Rmelan, cercana a la frontera iraquí, refuerza esta estrategia de contención hacia Teherán.

Este nuevo enfoque refleja una recalibración de los intereses geopolíticos en la región. Siria, que fue el centro de la lucha contra el Estado Islámico, ha pasado a ser menos prioritaria en la estrategia estadounidense, mientras que el reto de Irán se convierte en el nuevo eje de tensión.

Irán responde a las amenazas: "Un ataque será considerado un acto de agresión"

La reconfiguración de la presión militar estadounidense hacia Irán ha desatado una respuesta contundente de Teherán. El portavoz de la diplomacia iraní, Esmaïl Baghaï, advirtió que cualquier "ataque limitado" por parte de EE.UU., una opción mencionada por el presidente Donald Trump, sería considerado por Irán un "acto de agresión". Baghaï subrayó que no existe tal cosa como un "ataque limitado", y que cualquier acción de fuerza por parte de EE.UU. provocaría una respuesta "con fuerza" en defensa de su soberanía.

El aumento de las tensiones coincide con el despliegue de portaaviones y una fuerte presencia militar estadounidense en Oriente Medio. La administración Trump ha dado un plazo de hasta 15 días para decidir si recurrirá a la fuerza contra Irán, lo que eleva la preocupación sobre una posible escalada bélica. Las recientes conversaciones en Suiza entre ambas naciones, aunque mediadas por Omán, siguen sin concretar avances significativos, mientras Washington advierte de que la paciencia tiene límites.

Repercusiones para la estabilidad regional

La retirada de las fuerzas estadounidenses de Siria marca un punto de inflexión en la política de Washington en el Medio Oriente, que podría tener profundas implicaciones para la estabilidad regional. La consolidación del régimen en Damasco podría desatar nuevas dinámicas de poder en el país y en los países vecinos, especialmente Irak, donde la influencia iraní sigue siendo fuerte. Al mismo tiempo, la concentración de la presión militar estadounidense en Irán añade incertidumbre sobre la posibilidad de una escalada en la región, con las consecuencias que ello podría tener tanto para los actores locales como para la seguridad internacional.

La evolución de esta situación dependerá de la capacidad de Washington para gestionar la tensión con Teherán y garantizar que la región no se vea sumida nuevamente en el caos que ha caracterizado las últimas décadas. A medida que se redefine el papel de EE.UU. en Siria, el futuro de la región parece estar marcado por la fragilidad de las negociaciones nucleares y los complejos equilibrios de poder en Oriente Medio.

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